Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
13 de diciembre de 2016

Las conferencias de prensa de Javier Duarte eran un manojo de discursos ilusorios con los que el prófugo ex gobernador trataba de ocultar el desastre financiero que venía arrastrando desde los tiempos de Fidel Herrera. Eran puestas en escena donde Duarte era el gobernador esperpéntico que divertía a los medios de comunicación cómplices, quienes le aplaudían sus ocurrencias, quienes difundían sus mentiras y celebraban su osado cinismo.

Pero esas conferencias de Javier Duarte también eran motivo de inspiración para que algunos, tocados por la “divinidad” del prófugo exgobernador escribieran los siguiente: «Quienes hemos seguido de cerca la trayectoria de Javier Duarte, de ese joven entusiasta siempre bien intencionado, con talento y capacidad para gobernar a Veracruz y llevar a sus habitantes a mejores condiciones de vida, sabemos que le han fallado muchos de sus colaboradores».

No había gobernador en esas conferencias de prensa, sólo había un mitómano obeso que hacía el papel de gobernador.

Después de once días en el gobierno Miguel Ángel Yunes Linares nos brinda ya un panorama de lo que sucede en Veracruz. No es un panorama alentador, es un panorama de desastre. Yunes Linares califica de inédito el desastre financiero en Veracruz. Aparte del saqueo que se llevó a cabo mediante las empresas fantasma, se infló de manera descomunal la burocracia, se crearon oficinas que sólo servían para colocar a los amigos, pero que nunca dejaron un beneficio real para los veracruzanos. La deuda se multiplicó. La de corto plazo a proveedores y contratistas es de más de 56 mil millones de pesos, y la bancaria está en 42 mil millones de pesos. Se le debe al SAT, y este amenaza con cobrarse a lo “chino”, rasurando del presupuesto 500 millones mensuales.

Las acciones inmediatas del gobierno están porque el Congreso del estado modifique la estructura del presupuesto, que se reorganice y mejore el funcionamiento del gobierno y se revisen y fortalezcan los mecanismos de transparencia, control y rendición de cuentas.

El gobernador pide a los veracruzanos, comprensión; pide a los pensionados y trabajadores del estado, paciencia; pide al gobierno federal, ayuda; pide a los acreedores reales, negociación; pide a los bancos, ajustes en la deuda.

Por supuesto la Secretaría de Hacienda de Luis Videgaray solapó a Javier Duarte y con ello perjudicó a millones de veracruzanos. El nuevo titular debe ser consciente de la corresponsabilidad que tuvo la dependencia que preside, debe hacerse consciente de que la culpa no es de los veracruzanos, y menos del gobierno que inicia, sino de la banda de delincuentes que gobernaron Veracruz en los últimos 12 años y que ellos solaparon.

Otra medida que se espera con ansiedad es la ubicación de todos esos funcionarios de medio pelo que se aprovecharon del caos y se hicieron de grandes riquezas, de ranchos, de propiedades en el extranjero. Será una búsqueda minuciosa, pero efectiva. Podrían revisar los textos de los periodistas que estuvimos denunciando durante los dos sexenios a esos funcionarios ladrones. Yo les podría dar al menos una lista de 10, algunos de ellos fueron retirados de sus cargos, otros inhabilitados, pero la ley no tocó las propiedades que se compraron con el dinero de los veracruzanos. Por ejemplo Leticia Perlasca Núñez en Turismo, Álvaro Cándido Capetillo en el IVEA y hasta José Manuel Rodríguez Melgarejo (el consentido de diosito) en Trabajo.

Por último, la medida de austeridad del gobernador y su gabinete, quienes no cobraran su sueldo hasta que se estabilice la situación, no se podría calificar de populista, sino de emergente y solidaria.

Después de escuchar al gobernador Yunes Linares en su conferencia de prensa lo menos que podemos concluir es que en Veracruz ya hay gobernador.

aortiz52@nullhotmail.com