Rúbrica
Por Aurelio Contreras Moreno
02 de diciembre de 2016

Beligerante, duro, incluso amenazante, inició Miguel Ángel Yunes Linares su periodo como gobernador constitucional de Veracruz.

En su discurso inaugural que, como él mismo señaló, no fue en sentido estricto de toma de posesión sino de cambio de régimen, el nuevo mandatario veracruzano delineó lo que será su administración para los próximos dos años, corto tiempo que durará.

“No olvido, no perdono, no amnistía. Al contrario, todo el peso de la ley”, exclamó Yunes Linares en un inusual mensaje, dirigido en este apartado específico al derrotado fide-duartismo que ha iniciado, ahora sí, el camino hacia lo que amenaza con convertirse en su peor pesadilla.

El gobernador veracruzano dejó en claro que no se conformará con perseguir a quienes se cebaron en el exceso y la gula de poder en el sexenio que recién concluyó, como el prófugo Javier Duarte de Ochoa, a quien le empezaron a incautar -sin que el sustento legal para hacerlo tan rápido haya sido explicado- bienes millonarios como los ranchos “El Faunito” en el municipio de Fortín de las Flores, y “Las Mesas” en Valle de Bravo, en el Estado de México.

Miguel Ángel Yunes Linares tiene la mira puesta en su enemigo político número uno, el principal cerebro detrás del saqueo a Veracruz y responsable mayor del desastre al que se llevó a la entidad en estos años: el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Yunes anunció que denunciará a Herrera por la cesión indebida durante su sexenio de 60 hectáreas de una reserva territorial en favor del suegro de Javier Duarte, el empresario Antonio Macías Yazegey. El mismo que hace unos pocos días salió prácticamente de huida de Veracruz junto con su familia hacia el estado de Chiapas.

No será ésta la única acción que emprenda Yunes Linares contra Fidel Herrera Beltrán y sus fracasados aprendices. En los tiempos por venir seremos testigos de una auténtica cacería que le servirá al nuevo gobernante para calmar la sed de sangre de un pueblo agraviado por una clase política que se buscó a pulso su suerte.

Sin embargo, en su discurso en el recinto del Congreso del Estado, Miguel Ángel Yunes Linares expuso de manera por demás diáfana lo que será su manera de gobernar. “No llevarán a Veracruz a la anarquía”, sentenció al referirse a las protestas públicas.

“Asumo el compromiso de que haré respetar el derecho constitucional al libre tránsito, cuya violación diaria ha trastocado la vida de Veracruz y ha causado un grave daño a la convivencia social y a nuestra economía. Orden en la vida cotidiana, en nuestras calles y avenidas. Orden en nuestras carreteras, en nuestros caminos, hoy bloqueados cada día en protestas por la corrupción e incumplimientos acumulados en casi dos décadas de mal gobierno”, fustigó el gobernador ante los diputados locales e invitados especiales. La prensa no tuvo acceso al salón donde se desarrollaba la ceremonia.

Claramente, Miguel Ángel Yunes Linares anunció el retorno de la mano dura, no solamente contra sus enemigos que ciertamente se la merecen, sino contra la población que para exigir atención a sus demandas, bloquee alguna calle, camino o carretera.

¿Y si por alguna razón no pudiera pagar a tiempo aguinaldos y pensiones, y los jubilados salieran a protestar a las calles como exactamente hace un año, también los reprimirá, como hizo el régimen duartista?

Veracruz votó porque se haga justicia. No por una regresión autoritaria. Cuidado.

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