“Para servir silenciosamente en una organización que ya está en marcha no se precisa mucho valor. Más valor se necesita para luchar contra un régimen político establecido… El combate atrae a las personalidades más valerosas. Así, una situación arriesgada se convierte en un foco de atracción  magnética para los hombres que buscan el peligro. .. Lo que resulta es una minoría de hombres duros e intrépidos. Este proceso es el que hace a la historia comprensible: el hecho de que determinadas revoluciones, obra de unos cuantos hombres que cambian la faz del mundo, hayan podido triunfar. Todos los partidos, la opinión pública, están contra nosotros. Pero en ello radica la razón incondicional, yo diría que la razón matemática, del éxito futuro de nuestro movimiento…” Hitler.