Por su contenido, el discurso que diseña la actitud de un gobernador ante la responsabilidad que asume el de Miguel Ángel Yunes Linares sale del contexto acostumbrado; si lo ponderamos de realista tenemos habrá que atribuirle congruencia con lo que se vive en Veracruz. Es un discurso a la medida de las circunstancias, “fuerte” dirán algunos, pero sin duda ajustado al perfil de su personalidad y lo que se deseaba escuchar, salvo los millones de pesos acarreados a un edificio de la Ciudad de México, no fue sibilino sino claro y directo: demandará a Fidel Herrera Beltrán y hará justicia a los veracruzanos. Muy sensible, porque enfatizó sobre Salud como un área prioritaria para darle a cinco y medio millones de veracruzanos la atención denegada durante doce años de descuidos infames de ese sector. Positivo: ha recuperado parte de lo robado aún sin ser autoridad, para enfatizar lo que hará desde su gobierno. Convincente, sin duda.