Sin remitente
Por Sabino Cruz V.
16 de diciembre de 2016

Cuando el señor Miguel Ángel Yunes Linares, dice que rescatar Veracruz es tarea de todos, a quiénes todos se refiere: a los funcionarios de las secretarias, direcciones generales, organismos públicos descentralizados/desconcentrado, con su burocracia adscrita; al poder judicial y a los ayuntamientos; a los empresarios, prestadores de servicios, Cámaras, Barras/Colegios; a los líderes religiosos, a los partidos políticos con toda su militancia, a las organizaciones no gubernamentales, a las logias masónicas, a los clubs Leones/Rotarios; a los profesores de educación básica/media superior, a los académicos, investigadores, personal técnico y manual de la Universidad Veracruzana, así como a las universidades privadas y los tecnológicos; a los diputados local/federal, a los senadores de la República.

O cuando dice “tarea de todos” únicamente está mandando mensaje al pueblo de que debe “apretarse” más el cinturón, y que busque medios alternativos para paliar su salud, alimentación, vivienda, seguridad, transporte, educación, agua potable, electricidad, drenaje, trabajo, guardería, comercio, recreación, deporte, diversiones, defensa contra la delincuencia, asalto con violencia, secuestros, extorción, etcétera.

La pregunta surge a raíz de la declaración de emergencia en la Entidad por la crisis financiera que “tiene dimensiones que superan todo lo imaginable”; sin registro histórico ni en Veracruz, ni en México. Herencia de las administraciones de los señores Herrera Beltrán y Duarte de Ochoa [agregaría al señor Alemán Velasco], que provocaron un “desastre social”, por la incapacidad para atender a las necesidades más básicas que demanda la población, el pago de gasto corriente, la pensiones a los jubilados, los salarios a los empleados de gobierno, así como el depósito a la Universidad Veracruzana.

Duda razonada que se suma al llamado que hizo durante la toma de protesta el señor Yunes Linares a suscribir un Pacto Social por el bien de Veracruz, principalmente por los millones de veracruzanos que viven en la pobreza y en el abandono; un Pacto Social por el bienestar de anciano y niños, de madres solteras, de personas con discapacidad; un Pacto Social, para vivir seguros, en paz, con estabilidad política; un Pacto Social para desterrar para siempre el abuso y la corrupción

Llamado que hasta ahora ha encontrado oídos sordos, pusilanimidad, poquedad en los varones/hembras del poder político, económico, religioso, sindical, intelectual, cultural, artístico. Hombres y mujeres que al amparo del poder público o de fuero constitucional son culpables por omisión o consentimiento del daño que “unos cuantos” hicieron a millones de veracruzanos naturales/naturalizados.

Señales de auxilio que no han sido decodificadas por los diputados federales y/o locales de las principales fuerzas políticas representadas en el Congreso, los ex gobernadores Dante Delgado Ranauro, Patricio Chirinos Calero, Miguel Alemán Velasco, Fidel Herrera Beltrán, ni por los tres senadores de la República; principalmente de parte de los primos Yunes Landa y Yunes Zorrila, quienes fueron [como hasta ahora los son] incapaces de poner un alto al saqueo que sus correligionarios estaban haciendo.

A dos semanas del “gobierno de la alternancia”, por mezquindad partidista, miopía política o deshumanización, ninguno de estos señores y señoras empoderados(as) se les ha ocurrido la “brillante” idea de convocar a sus huestes a emprender una cruzada para recabar fondos que permitan atender las necesidades más apremiantes de los veracruzanos: abasto de medicamentos, alimentos para niños y ancianos en situación de vulnerabilidad, cobija para los desamparados, etcétera. Como tampoco de señalar o auto señalarse como responsable de la situación actual.

Seguir apostando a la corta memoria de los electores, o a que le vaya mal a esta administración, es la actitud más estúpida que un político puede seguir. En este barco viajamos todos. La inestabilidad social, el desborde de las autoridades del orden público o el quebranto de las instituciones a nadie conviene. Sí pierde Veracruz, perdemos todos.

En momentos como estos es cuando se espera la solidaridad de todos y todas, la grandeza de corazón de los y las veracruzanas, el orgullo de pertenencia y el sentido de identidad. Situaciones de esta naturaleza ponen a prueba la fortaleza de hombres y mujeres de buenos sentimientos. Si en unos no entra la razón, que en los otros haga espacio la cordura. Más de 2 mil años les llevó a los cristianos esperar la llegada del Mesías. Los nativos y naturalizados de esta tierra no cuentan con tanto tiempo.

Comentario Breve

El señor Américo Zúñiga Martínez, fiel a la tradición heredada de su padre señor Guillermo Zúñiga Martínez -ex alcalde de la ciudad y a quien le rodean severas críticas por la creación de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV)-, a destiempo y con la clara intención de endulzar los oídos del señor Miguel Ángel Yunes Linares, en su tercer informe de gobierno, de manera contundente, señaló que fueron “víctimas de un gobierno corrupto”.

El joven alcalde de la capital de los veracruzanos, en las últimas semanas que concluyera la gestión del interino, señor Flavino Ríos Alvarado, juntos con 86 alcaldes exigió la entrega de 3 mil 500 millones de pesos que les adeudaban, pero que no tuvo los arreos políticos para solidarizarse con los otros munícipes que debieron tomar el palacio de gobierno y Casa Veracruz para presionar la entrega de recursos. Su comentario queda en el puro oportunismo político. 

El no pago de las “ocurrencias” del gobernador Herrera Beltrán a los docentes, hizo que más de un profesor frunciera el entrecejo y alborotara el avispero en demanda de un derecho ganado por sus líderes, amenazara al promovente de no contar con el apoyo para las próximas elecciones. Porque no mejor se exigen al líder moral, señor Juan Nicolás Callejas Arroyo, que ponga a subasta los activos de la sección 32, así como algunas hectáreas y cabezas de ganado de su propiedad, y que con parte de ese recurso se nos gratifique el empoderamiento/enriquecimiento que le proporcionamos a él y toda su parentela.