Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
01 de diciembre de 2016

*Yunes y las expectativas
*Fin de dictadura duartista

TERMINA UN Gobierno fallido, el de Javier Duarte de Ochoa –concluido por Flavino Ríos Alvarado-, e inicia el de Miguel Ángel Yunes Linares que enfrentará, al menos, dos conflictos que ameritan atención urgente: 1.- El financiero –con una deuda heredada por casi cien mil millones de pesos y adeudos pendientes a proveedores que exigirán, por todos los medios que les paguen-, y 2.-El de seguridad -con un creciente aumento del delito en materia de secuestros, extorsiones, robos, ejecuciones y asaltos, todo ello sin considerar la delincuencia organizada que buscará reacomodos o acuerdos subrepticios, y que acaso en ese interés desate un baño de sangre para hacerse notar-.

NO ES tiempo de cuestionar si Jaime Tellez Marié, ex director de tránsito del Estado y del municipio de Boca del Río, es el adecuado para dirigir la Secretaría de Seguridad Pública –que esperamos sí lo sea-, pero lo cierto es que esa posición es, acaso, junto con la Secretaría de Finanzas, a cuyo frente fue ratificada Clementina Guerrero, una de las más álgidas de la administración que inicia, y aunque Miguel Ángel Yunes ha dado muestras de querer hacer las cosas bien no solo por cumplirle a los veracruzanos sino porque en ello se encuentra el triunfo o la derrota en las elecciones municipales de 2017 y la sucesión de 2018, independientemente de acercarle votos a quien será el candidato del PAN (o del PAN-PRD) a la Presidencia, lo cierto es que las cosas no son “pan sobre hojuelas”.

INSTISTIMOS: AÚN es muy temprano para saber si los recién nombrados funcionarios del gabinete yunista son los más adecuados para dar resultados o, por el contrario, llegan allí producto del “amiguismo” o recomendación del otro Yunes de apellido Márquez, aunque no se puede soslayar que muchos de ellos fueron alguna vez priistas, ahora panistas por necesidad y conveniencia, y que los vicios de un partido que fue superado el pasado 5 de junio no son fáciles de erradicar, por el contrario, están incubados y en cualquier momento emergen, y acaso por ello el nuevo Gobernador debe cuidarlos y supervisarlos permanentemente.

MIGUEL ÁNGEL no puede enfocarse, exclusivamente, a perseguir al pasado, esto es, destinar tiempo y esfuerzo para llevar ante los tribunales a los cómplices de Javier Duarte de Ochoa en el saqueo de Veracruz. Esa debe ser tarea de la Fiscalía General del Estado a cuyo titular debe dar certeza y confianza, o de lo contrario perderá una oportunidad indiscutible para consumar los proyectos empeñados con la sociedad, como son: atraer inversiones para generar empleos, dar seguridad a los gobernados, avanzar en las mejoras a jubilados y pensionados, fortalecer los programas de vivienda, combatir la pobreza, atender rezagos ancestrales en zonas indígenas, rescatar a cientos, miles de niños que deambulan en las calles, y atender a las madres de desaparecidos que deambulan de un lado a otro en busca de sus familiares. En fin, son tantas las expectativas ofrecidas a la sociedad que suponer que encarcelar a Duarte y a los duartistas será más que suficiente, sería un craso error.

YUNES TIENE ante sí la posibilidad de hacer un buen Gobierno, como en su momento lo tuvo Javier Duarte de Ochoa pero, desafortunadamente, oyó el “canto de las sirenas”, y en ese tenor se perdió en la maraña de la corrupción, indiferencia y ambición desmedida, arrastrando en ello no solo a colaboradores y amigos de la infancia sino, incluso, a su propia madre, esposa, suegros y, en consecuencia, a sus hijos (víctimas inocentes de los arrebatos del poder).

ALGUNA VEZ, cuando iniciaba el Gobierno fallido, y tras confirmar a Reynaldo Escobar como Procurador, el reportero le preguntó por qué ese sujeto al frente de la Procuración de Justicia, y la respuesta fue contundente: “porque necesito un gabinete de guerra”, y cuando comenzó esa “guerra” contra todos los que no estaban de acuerdo con su actuación comentaría: “no espero ser un gobernador popular al terminar mi gestión, pero meteré a la cárcel a quien deba meter”.

Y FUE así como Javier Duarte se convirtió en persecutor de comunicadores independientes; a muchos los llevó a prisión donde ordenó golpearlos, torturarlos y amenazarlos para que dejaran de criticar su mal Gobierno. Otros fueron ejecutados –no sabemos si por órdenes expresas de quien ya se sentía, para entonces, heredero del dictador Francisco Franco-, y otros más emprendieron la huida, instalándose en otros Estados o, incluso, en naciones alejadas de México ante el miedo de ser asesinados.

PARALELAMENTE, MUCHOS jóvenes, hombres y mujeres, fueron desaparecidos; se habla de más de cuatro mil tan solo en el aciago régimen duartista, amén de los incontables crímenes que alimentaron fosas clandestinas en todas las regiones del Estado, hechos que fueron denunciados en tiempo y forma, pero que el Gobierno Federal no investigó, lo que alentó al Gobernante prófugo a mantener esa política de odio contra todo aquello que se opusiera a sus decisiones.

UNA, DOS y hasta cuatro veces, Javier Duarte buscó al reportero: propuso acuerdos y olvido. Un pacto “de amigos”, y dos y hasta cuatro veces el comunicador rechazó la oferta. Otros se ofrecieron para zanjar diferencias y la respuesta fue siempre la misma: “Duarte es un corrupto” –y no es, precisamente, un comentario a “toro pasado”, pues en este espacio se mantuvo la crítica permanente hacia el mal gobernante que, desde entonces, hacia negocios a través de sus hermanos, a tal grado que uno de ellos solía apostar fuertes sumas en “el caliente”, y muchas veces llegó a perder sumas estrafalarias a la vista de todos-.

EN FIN, Miguel Ángel Yunes tiene la oportunidad –tantas veces buscada- de trascender y hacer un buen Gobierno, más allá de los intereses futuristas que le muevan. Basta aplicar la ley y destinar los recursos para lo que son, y evitar la tentación de convertir el poder en una dictadura trasnochada. Ojalá así sea. OPINA carjesus30@nullhotmail.com