Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
15 de diciembre de 2016

¡Llegó el momento de la unidad veracruzana!

No tardó mucho.

Bien sabíamos o al menos se intuía que eso iba a pasar. Eran tantos y tan urgentes los problemas, tanta la indiferencia del centro, tantos los frentes abiertos y tan descomunal el saqueo que era previsible el fin de la “Luna de Miel” para dar paso a la cruda realidad.

A la brutal realidad.

Lo de la bancarrota en Veracruz jamás fue noticia. Era acaso una nota vieja que desde el fin de la Fidelidad y tras las torpezas sinfín de Javier Duarte, se sabía, todos lo sabíamos.

Eso de cumplir con las promesas de campaña, de meter al bote a Duarte, Fidel y los corruptos, de no otorgar “perdón ni olvido” y “cimbrar a México” de Miguel Ángel Yunes Linares no fueron más que estrategias mediáticas, frases de campaña, recursos de carácter político para ganar el ánimo ciudadano… y el voto.

La fiesta terminó cuando regresaron los bloqueos, cuando los maestros gritaron que no iban a dan un paso atrás en sus conquistas, cuando las redes terminaron con la adoración al becerro de oro, cuando en la percepción ciudadana nos dimos cuenta que no hubo un sólido equipo a la altura de las expectativas del gobernante.

La algarabía de la limpieza con detergente al Palacio de gobierno terminó cuando se dieron cuenta que no había para comprar detergente, ni escobas.

Cuando de las arcas públicas los fidelistas se llevaron hasta las cucarachas. Cuando no había para pagar la siguiente quincena. Cuando el gobierno acude a un nuevo préstamo multimillonario emergente de 3 mil millones de pesos para cubrir diciembre, como si tuviéramos para pagar siquiera los intereses de los 43 mil millones de deuda fija.

Cuando malamente se les dijo a los profesores que no se les iba a pagar ocurrencias de prestaciones que otorgó Fidel Herrera.

Todo ello cuando se informa a los equiperos del propio gobernador que no se les pagaría sino hasta marzo. Cuando inició el primero de diciembre el despido masivo del “personal de confianza” acusándolo de ser aviadores ¿todos?..

Cuando arrancó la campaña por la gubernatura del hijo del gobernador del mismo nombre, como si lo que necesitáramos ahorita es decidir por el sustituto que no acaba de dar los primeros pasos. Cuando la prensa se quedó sin convenios ni embutes.

Cuando, en fin, se pasó de borracho a cantinero.

Y lo más grave, cuando se adelanta una inminente ruptura con la federación debido al desigual trato financiero con Veracruz.

Es una desincorporación fiscal producto de que “La Federación ha politizado los presupuestos”, según el gobernador Yunes Linares. “Mientras hay generosidad en otros estados de la república, a Veracruz se le escatiman los recursos”, asegura.

En consonancia, el Congreso del Estado –parcialmente afín al gobernador- adelanta que si el presidente Enrique Peña Nieto, no  atiende la advertencia, se emprenderá la desincorporación fiscal, que es lo más cercano a la ruptura del pacto federal, que muy seguramente buscará atajar la Federación con toda la fuerza del Estado.

La casa presidencial trae guardados algunos ases que si es necesario sacara, sin embargo, antes podría mediar el diálogo; algo parecido a lo que sucedió cuando Yunes Linares habló de cimbrar a México y tener  información explosiva guardada bajo siete llaves en bóvedas bancarias.

Es regresar al esquema de la presión de Yunes del te voy a denunciar a ti Peña por todas tus corruptelas y complicidades con Javier Duarte. Es poner contra la pared al mismo PRI nacional y al estatal advirtiendo que cuenta con un grabación que muestra cuan corrupto es el partido en el poder.

Una grabación que le dio Flavino Ríos -¿Se acuerda usted del espurio? en donde se observa al candidato priista perdedor Héctor Yunes Landa, supuestamente recibiendo 800 millones de pesos para su campaña, que según los maledicentes nunca entregó a los operadores. Faltaría comprobar que tan verídico es lo que guarda tanto de Peña como de Héctor.

Son en fin, los escenarios en donde se corre el maquillaje del verdadero Veracruz. Un Veracruz en crisis que no quiere saber nada de campañas, pero sí de cuáles van a ser las acciones. Un Veracruz del cual no hay la menor duda estaría dispuesto a unirse ante los embates externos y fundamentalmente terminar con la escalada de corrupción que nos llevó a la desgracia a la vuelta de doce años.

Veracruz vive momentos cruciales. Desde el mismo centro de poder y conflicto estatal se habla de una crisis social que puede extenderse a toda la república ¿Es acaso el previo de un estallido social?

Ha llegado el momento de la concordia. Hay que serenar los ánimos y no sumirse sino sumarse.

Hoy el tic, tac… de la espera llegó a su fin al terminar la luna de miel.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo