Sin duda el aérea del transporte en cualquiera de sus modalidades, público y privado, siempre ha sido muy apetitoso para los funcionaros responsables del mismo por la gran cantidad de dinero que se maneja por debajo del agua. No obstante, la voracidad de la fidelidad y prosperidad no tuvieron límites en Veracruz.
Así, miles de placas de taxis fueron vendidas al mejor postor o entregadas como pago de favores políticos; permisos y concesiones irregulares de transporte público de pasajeros fueron dados a cómplices del gobierno; multas que se convirtieron en robo en despoblado contra los conductores y los arrastres arbitrarios de automóviles de la vía pública por diversos motivos, que se convirtieron en lucrativo negocio para el responsable del área, generando indignación entre los ciudadanos.
Por eso ha caído tan bien entre los veracruzanos que tan pronto como Luis Emilio Díaz Ibarra fue nombrado director de Tránsito del Estado, en caliente haya anunciado en entrevista que quedan suspendidos todos los servicios de grúas.
“Por instrucciones del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, están suspendidos todos los servicios de grúas; están suspendidos todos los operativos de grúas (…) Solamente se atenderá en accidentes o que un ciudadano hable por teléfono para solicitar el servicio, de lo contrario no”.
Una magnífica noticia ante tantos atropellos de los prósperos.