Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
08 de diciembre de 2016
 

¡Winkler y los pactos en lo oscurito!

Los juegos de poder a la vieja usanza son muy predecibles en estos tiempos.

A no pocos veracruzanos escapa ese singular olvido, acaso intencionado, que tiene tan tranquilos y campantes a Luis Angel Bravo, a Gabriel Deantes, quien ya piensa en su retorno al gobierno, a Arturo Bermúdez –a quien todavía se le vio en tertulia en Las Animas hace unos días- y a Vicente Benítez, cada día más rubicundo por la buena vida que se da.

¿Quién más?

Los más importantes saqueadores –quesque ya devolvieron aviones y helicópteros, dinero y propiedades, aparte de lo incautado por la PGR- como Edgar Spinozo, los seis secretarios de Finanzas –Tomás Ruiz, quien presume que ya la libró tras la última declaración de Yunes Linares-, Salvador Manzur, Carlos Aguirre, Fernando Charleston, Mauricio Audirac y Antonio Gómez Pelegrín.

¿Dónde los 69?

A qué cesto de la historia fueron a parar el ex secretario de Salud, Fernando Benítez Obeso, Adolfo Mota, la Xóchitl Osorio y la Gutiérrez Carlín, los ex Contralores y toda esa pléyade de legisladores federales con fuero.

A la vuelta de la primera semana de gobierno lo mediático sigue siendo el tono, pero más tirando a lo populista, al “me la estoy rifando por Veracruz”; a la promoción de Miguel Ángel Yunes Márquez, el chico “Selfi” de la familia para la gubernatura del 2018, que dispone de RTV a su antojo, y a encuerar a la otra escuela patito, la UPAV, con sus miles de títulos falsos ¿Cómo los de la UV?

Asimismo a revelar los convenios millonarios de Javier Duarte con la prensa; a correr a centenares de los llamados burócratas de “confianza” so pretexto de que son aviadores, que con seguridad muchos los han de ser, pero que con los nuevos jefes se hace tabla rasa llevándose al baile a tirios y troyanos… y ¡Uf!, a contar los 14 muertos (delincuentes) del crimen organizado en Jesús Carranza, es otro gran pendiente en Veracruz.

Y el escándalo del día.

Por una parte, ese entramado de perversión política en torno al sospechoso título que acredita como “Licenciado en Derecho” a Rogelio Franco, otorgado por la rectora Sara Ladrón, quien está en el dintel del derrumbe.

Así, en juego perfecto se matan dos de un solo tiro.

Al desacreditarse la UV y su propia  titular, como está sucediendo, la fuerza y exigencia de los 1200 o 1500 millones pesos que le debe el gobierno a esa casa de estudios, se atempera al tambalearse la señora Ladrón.

Y en otro sentido la entrada con calzador del “Licenciado” Franco a la segunda posición más importante, a 23 meses con tres semanas de concluir el gobierno de Yunes, en el marco de un serio cuestionamiento por su ilegal proceder, desmarca al gobernador Yunes de la obligación política de meter a otro perredista si  cae Franco.

Y es que para Yunes, con motivo del juego sucesorio federal y estatal del 2018, será mejor tener cerca a uno de los suyos que ya mismo está haciendo antesala en una cartera alterna, la SEV.

El otro tema que suscita la suspicacia y saca a flote la lucha interna que se libra dentro del aparato, es Winkler.

Ya desde la semana anterior, cuando se sucede su intempestivo arribo a la Fiscalía como “Visitador” y la consecuente y sorpresiva renuncia de Luis Ángel Bravo Contreras, quien feliz de la vida anda corriendo por todos los parques y reservas ecológicas de Veracruz, se desataron fundadas sospechas de una jugada tramposa.

¿Por qué se le dejó ir? ¿Es que pagó impunidad? ¿Qué dio a cambio? ¿Quién negocio desde arriba?

En las primeras planas de la prensa local se reproduce este miércoles, una declaración de Maryjose Gamboa que llama la atención. Dice Notiver, recogiendo declaraciones de la legisladora local, una de las más cercanas a Yunes Linares, que “los diputados de Morena no van a votar por él (Winkler)”.

Y que lamenta “que el abogado (Winkler) haya aceptado entrar por la puerta de atrás” al hacerse cargo del despacho ante la renuncia de Luis Ángel Bravo Contreras “quien salió por la puerta grande”.

“Eso deja un halo de duda…”, remata la Gamboa.

Esto es, si Winkler, en acatamiento al mandato de su jefe (Yunes), entró  por la “puerta de atrás” es porque hubo diálogo y acuerdo previos entre Luis Ángel y no precisamente Winkler.

Esa es una hipótesis.

Otras son que el presidente de México, el Secretario de Gobernación o el Procurador General le hayan cabildeado a Luis Ángel ante Yunes Linares, lo cual se antoja difícil de aceptar.

Winkler responde y responderá a su jefe político. Seguirá sometido aun si fuera Fiscal autónomo. Así lo fue Luis Ángel y así han sido todos los procuradores de justicia en la historia de Veracruz.

Esos son los escenarios.

Ahora bien, se entiende que la política es de diálogo y negociación, pero se entiende también que las obviedades no caben en el ejercicio del poder.

Como sea, está terminando la primera semana del nuevo gobierno en donde la ventana mediática parte del centro de la República a la periferia desdeñando a la prensa local.

A los medios aldeanos se les guarda distancia. Incluso los reporteros de la “fuente” ya no pueden acercarse así como así al patrón. “¡Tres metros atrás las imprudentes grabadoras!”, ordenan los auxiliares.

Tal vez tenga razón el flamante mandatario al guardarle distancia a la prensa local que tanto lo atacó y atajo. Finalmente habrá de trabajar con los medios como quiera y hasta donde pueda, como ya lo empezó a hacer con un par de ellos al igual que localizados escribanos.

Miguel Ángel trae la sartén por el mango y sabe lo que trae entre manos. Es un animal político muy despierto. Le entiende y conoce de las debilidades humanas.

Hoy en Veracruz es quien manda.

Es el beneficiario de la lucha en la disputa por el poder y para él, ni para nadie de sus seguidores, tiene valor alguno la que libraron por años un reducido grupo de comunicadores críticos, líderes sociales y aislados políticos opositores en la persistente denuncia de las rapacerías de Javier Duarte y su padre putativo, Fidel Herrera.

Pero, así es este juego.

Cuando la guerrilla en Centroamérica echó del poder a sus dictadores,  escuadrones de la muerte y guardias nacionales asesinos se sumaron a la lucha libertaria y con nuevos nombres regresaron al poder para imponer de nueva cuenta una dictadura disfrazada de democracia que tiene peor de empobrecidos a los pueblos.

En Veracruz tal vez esto no sucederá.

El régimen está empezando y está viva la esperanza de que al menos ya no dejen regresar al PRI a la estructura de poder.

Tiempo al tiempo.   

*Premio Nacional de Periodismo