Los argumentos de la Coparmex para haberse negado a firmar el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico creado y promovido por el gobierno federal, parecen consistentes. Tan sólo la queja de que dos horas antes de la firma del texto apenas se lo estaban presentando a esa organización, es suficiente para valorar la falta de seriedad y profundidad con que procedió Los Pinos.

Este acuerdo para el Fortalecimiento Económico nos remonta a aquellos convenios celebrados en tiempos de la presidencia de Miguel de la Madrid cuando fue suscrito el  Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE), justamente en momentos en que la inflación alcanzaba niveles inconmensurables y las tasas de interés ofrecían un ilusorio paraíso a los ahorradores. Era fácil entonces hacer que todos firmaran, porque regía el partido único, pero ahora las cosas son diferentes, sobre todo con la Coparmex, de marcada filiación panista.

A cambio de no firmar, la Confederación Patronal presenta una interesante serie de propuestas dentro de 3 ejes: Impulsar la economía familiar y la creación de empleo digno, Mejorar las finanzas públicas y promover estabilidad macroeconómica y Promover el estado de derecho y el combate real a la corrupción.

Como de costumbre, el gobierno no dará marcha atrás a su Pacto y ni siquiera valorará lo que le presenta el empresariado, porque su Acuerdo tiene más un propósito efectista que un planteamiento serio que realmente ayude enfrentar la convulsión social. Los gobiernos en general, pero el frívolo de Peña en particular, prefieren cuidar su imagen con trucos poco convincentes, que al final se revierten, que adoptar decisiones inteligentes de beneficio real a las mayorías.