Si usted teclea en el buscador el nombre Luis Eduardo Fajardo Vázquez le arrojará vínculos con una entidad denominada Observatorio Ciudadano de Coatzacoalcos y con un personaje desnudo, por lo menos en un par de posiciones, pudorosamente cubiertas las partes nobles con etiquetas y hasta con una risueña cara de un cerdito.

Se trata del recién designado titular de la Dirección General de Vinculación Institucional (DGVI) en la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, un área que es enlace entre la dependencia y los sectores empresarial, religioso, educativo, social y en general, con la ciudadanía.

No somos puritanos, moralistas ni mochos, así que un desliz en el que cualquier persona sea sorprendida en trances íntimos o le sean tomadas fotos que después se utilizan para exhibirla, nos parece algo nimio.

El asunto es que tal parece que el señor Fajardo, flamante funcionario del yunismo, tiene otros aspectos que facilitan que resulte cuestionado en su personalidad, tales como escenas escandalosas de violencia familiar, protagonizadas en público (en un partido de futbol), acciones de prepotencia contra parientes de su ex pareja, amenazas y ostentación de su cercanía con el hoy gobernador.

A lo anterior se añade haber sido presuntamente beneficiario del duartismo, vía un contrato de prestación de servicios identificado con el folio SSP-UA-106/15, para la “contratación de prestación de servicios para la ejecución de proyectos de arte impulsados por jóvenes que involucren contenidos de prevención social de las violencias y la delincuencia correspondiente al Programa Nacional de Prevención del Delito para el municipio de Boca del Río”.

Este fue signado con la empresa Solutrafic, S.A. de C.V. representada por Alma Jessica Hernández Zetina, por un monto de $494,750.00, donde Alma Jessica es miembro del Observatorio Ciudadano de Coatza y el apoderado legal de la empresa es Luis Fajardo, tío del hoy funcionario.

Sin juicio de valor sobre el tema, ahí están referidos los hechos.