El hallazgo de los documentos atribuidos a la señora Karime Macías, a la que por efectos de nuestra muy singular idiosincrasia se le llamó “la primera dama”, constituyen todo un rosario del robo en despoblado que fue perfectamente concebido desde la cúspide del poder con todos los atributos de premeditación, alevosía y ventaja. El ya famoso “diario” de la señora Macías contiene información reveladora de un delirio desenfrenado por hacerse de lo que no es suyo. Ya empezaron los “sesudos” enfoques psicoanalíticos sobre el documento y la conducta de quienes encabezaron el despojo, y aunque todo se reduce a vulgar cleptomanía, no falta quien califica a la señora Macías como un “cerebro financiero”. ¡Hágame usted el favor!