Tal Cual
Alberto Loret de Mola
31 de marzo de 2017

…La licuadora no era tan mala. Siempre legalizar los desvíos será mejor que simplemente desviar, por aquello de las consecuencias.

También descubrió que la muerte de un par de “asquerosos” comunicadores es una forma rápida y conveniente para sellar muchas bocas. Para ese fin, creyó, serviría también utilizar a gallinitas guerreras para defenestrar a los que se le enfrentan. Se percató que no pero, curiosamente, manipular a quien escribe con las bragas en el suelo le otorgaba siete minutos de placer.

Reconoció que los Derechos Humanos son buenos cuando se está en campaña pa’ joder al que manda. Ya en el gobierno, mejor como Pinochet que contestó sobre el tema: ¿y eso, los derechos humanos, que cosa son?

Y aprendió, en poco tiempo, que la mejor forma de matar una deuda es pagándola con una deuda mayor. Siempre será mejor no desembolsar y quedarse con algo para los gastos menudos.

Con sorpresa se dio cuenta que los campesinos, obreros, empresarios, jubilados y defraudados por Duarte lo apoyaban en espera de ayuda, no por su labia infinita.

Confirmó, como ya sabía, que la represión no duele, si uno es el que reprime.

Comprendió que el gobierno federal no lo quiere y utilizará su fracaso para recuperar Veracruz.

Aceptó que los Porkys son seres supremos, por su influencia en el ducado de su vástago. Sobran las palabras.

Aprendió que no se le puede pedir educadamente a Los Zetas que se vayan para que lleguen los simpáticos tapatíos a faenar. ¡Esas deudas de campaña, qué monserga!

Visualizó con lágrimas de sangre, lo prácticamente imposible que resulta heredar su silla a uno de sus babys. ¡Que falta hace el regreso de la monarquía -pensó- para poder repartir ricas tierras a su otro cachorro, también azul!

En fin, cuando Yunes despertó, entendió -a su entender- que la mejor forma de gobernar es la que ejerció Javier Duarte QEPD.