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Flavino Ríos, los dineros perdidos

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Informe Rojo
Por Mussio Cárdenas
15 de marzo de 2017

* Suman tres denuncias más  * PGR va tras el ex gobernador  * 250 en Segob  * 2 mil millones en el IPE  * Revés a Yunes en el Congreso  * PRI-Morena-Verde rechazan la reestructuración de la deuda  * “Cállate”, “provocador”  * Otra vez, la intolerancia del Peje  *  Agresión a la periodista Violeta Santiago

Ni tan santo, Flavino Ríos suma denuncias a su desgracia: por desvío de recursos en la Secretaría de Gobierno, por el defalco a Pensiones del Estado y una más, de corte federal, por ensuciar las pesquisas para dar con los bienes de la familia real duartista.

Ni tan honorable como lo pinta el PRI, enfrenta el ex gobernador interino el asedio por la fuga de Javier Duarte, allegándole el helicóptero oficial en que abandonó Xalapa, se perdió en el misterio y no se volvió a saber.

Había que darle “trato de gobernador”, dijo Flavino Ríos Alvarado. Y lo dejó ir.

Confinado en una celda de Pacho Viejo, el célebre penal, decía el ex gobernador interino que lo suyo era asunto menor, fácil de enfrentar, y que en uno o dos días habría de recobrar su libertad.

Se irritó al saber que su suerte andaba mal. “A mí nunca me han acusado de pederasta”, soltó con veneno mortal, aludiendo a Miguel Ángel Yunes Linares, el gobernador de Veracruz al que le reviven el escándalo de Cancún, las imputaciones de menores abusadas en fiestones de empresarios y políticos bajo los auspicios de Jean Succar Kuri, alias Johnny, el libanés condenado a 112 años de prisión.

Qué buen dardo el del doctor Flavino Ríos. Y qué mal tino. No sólo removió las iras del gobernador de Veracruz sino que impactó en otro personaje de mayor nivel, Emilio Gamboa Patrón, senador, copropietario del PRI, a quien Lydia Cacho en su libro Los Demonios del Edén señala con vehemencia inusual en las fiestas carnales de Succar.

Fue lo último explosivo que se le escuchó decir al ex gobernador interino, hasta que la juez de control determinó un año de prisión preventiva —obviamente excesiva por no ser delito grave—, imputado en la causa relativa a la fuga de Javier Duarte, su antecesor, al que mareó y empinó, al que llevó al caos y luego lo movió a renunciar.

Golpe brutal para el linaje de Flavino Ríos, el del prestigio y el honor, según la pandilla del PRI, los infames que apuestan al olvido, los que nunca alertaron que Javier Duarte había perdido la razón, ni alzaron la voz para frenar la venganza, ni se indignaron con el saqueo, la corrupción, el atropello a la ley, el abuso de poder, la violencia consentida, el cogobierno con los cárteles y el surgimiento de otro poder, el Cártel de Duarte.

Ese PRI cómplice ve a Flavino pulcro y honesto. Y en prisión.

Suma a su desgracia política, a la imputación de facilitar la fuga de Javier Duarte, tres denuncias más: casi 250 millones de pesos malversados en la Secretaría de Gobierno, en sus días de titular; más de 2 mil millones desfalcados al Instituto de Pensiones del Estado, con su firma y su aval, y maniobrar para ocultar las propiedades del ex gobernador y su familia en el Registro Público de la Propiedad.

De la denuncia en Segob, detalla el comunicado del gobierno yunista:

“La Secretaría de Gobierno del Estado de Veracruz interpuso este lunes 13 de marzo denuncia penal contra el exgobernador interino, Flavino Ríos Alvarado, por su probable responsabilidad en la comisión del desvío de recursos públicos dentro de la dependencia, durante su estancia como titular.

“Ello deriva del proceso de entrega-recepción concluido en el mes de febrero del presente año y luego de encontrarse inconsistencias basadas en gastos de los cuales no se halló soporte documental para justificar la erogación de los recursos, cuyo monto asciende a un total de 247 millones 126 mil 087 pesos.

“Cabe destacar que el monto citado corresponde al periodo en el que el denunciado se desempeñó como Secretario de Gobierno del Estado de Veracruz, del 20 de julio de 2015 al 12 de octubre de 2016. Asimismo, el hallazgo es resultado del procedimiento establecido en los lineamientos que deben observar los servidores públicos al separarse de su cargo.

“Por lo anterior, se presentó la denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción y Cometidos por Servidores Públicos, de la Fiscalía General del Estado de Veracruz, a cargo de Jorge Winckler Ortiz”.

Horas antes, el golpe yunista fue mediático. Y como siempre en los otrora feudos de Javier Duarte, en su prensa a modo, la que lo alabó hasta que el chayote escaseó. Dura el calor hasta que la llama se extingue.

No litiga en los medios Yunes azul —eso dice, ja— pero qué tal el ejercicio de la filtración. Y mejor si sus voceros huelen a duartismo.

Reseñaba Carlos Loret de Mola, este martes 14 en el noticiario Despierta, en Televisa, con Carlos Loret de Mola:

“Y luego, hay otra carpeta que significa más de 2 mil millones de pesos en la que está acusado junto con los demás integrantes de la junta directiva del Instituto de Pensiones (del Estado, IPE) por presuntamente saquear las reservas de este instituto”.

Su nombre aparece entre los integrantes del consejo directivo del IPE que suscribieron y avalaron préstamos al gobierno de Veracruz e incurrieron en administración fraudulenta provocando daño patrimonial. Una versión, la del Órgano de Fiscalización Superior, acredita que fueron 2 mil 993 millones de pesos; otra, la de la Coalición de Pensionistas Independientes del Estado de Veracruz (Copipev), dice que rebasa los 4 mil millones.

Flavino Ríos y el resto del consejo directivo del IPE fue denunciado el 21 de diciembre de 2016, como resultado de la revisión de la cuenta pública 2015. El “probable” daño patrimonial fue por 284 millones 870 mil pesos.

Hubo otra denuncia, en enero de 2017, por la transferencia de 2 mil 709 millones de pesos a la Reserva Técnica. Según la COPIPEV, Flavino Ríos fue cómplice del saqueo al IPE.

Y su denuncia no es coyuntural, ni al verlo refundido en Pacho Viejo. Data de enero de este año, dos meses atrás. Para la COPIPEV el daño real es mayor a los 4 mil millones de pesos.

Hay una tercera línea, la del ocultamiento de información a la PGR, urdida en los días en que Javier Duarte era gobernador, cuando se escudriñaba en los archivos del Registro Público de la Propiedad, hurgando para hallar los bienes de la familia real.

Instruyó el entonces secretario de Gobierno al titular de Notarías y Registro Público de la Propiedad, Domingo Yorio Saqui, a ensuciar la investigación, a ocultar datos.

Simultáneamente revelaba Flavino que las pesquisas de la Procuraduría General de la República estaban motivadas en una denuncia para detectar los bienes de Miguel Ángel Yunes Linares y sus familiares. Su afirmación provocó que la PGR le aclarara que la investigación tenía como destinatario a Javier Duarte.

Duerme Flavino Ríos en Pacho Viejo, acusado de facilitar la fuga de Javier Duarte, imputado por abuso de autoridad, encubrimiento por favorecimiento y tráfico de influencias, sujeto a prisión preventiva de un año, según determinó la juez de control, Alma Leida Sosa Jiménez.

De nada sirvió la embestida priista, los medios de comunicación agitando, los gritos y lamentos de la fidelidad y el duartismo, la tesis de la venganza yunista, el operativo para salvar el honor del ex gobernador interino de Veracruz.

Como en el caso Arturo Bermúdez, el ex secretario de Seguridad, también recluido en Pacho Viejo, la presión no sirvió. Se quedan a enfrentar la embestida judicial, la de Yunes azul y la del gobierno federal.

Limpio, lo que se dice limpio, no es. Hay huellas de corrupción en su notaría, en su paso por el gobierno alemanista, en el tráfico de poder, en el empoderamiento de sus ahijados.

Lo tilda el PRI de “abogado brillante, de reconocido prestigio y un extraordinario servidor público”. Ajá.

Hay evidencia en los registros de la propiedad de escrituras alteradas, su fe en operaciones de asignación de tierras al margen de la ley, que se caen en los juicios civiles, que entrañan despojo a los bienes municipales. Un caso, los predios que se hallan detrás del Centro de Convenciones de Coatzacoalcos, asignados al contratista Marco Antonio Juárez, ya fallecido, allegado al hoy presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña, a la compañía Jakarta, a la empresa La Feria.

Lo exaltan los infames del PRI:

“Militante priísta distinguido, producto de la meritocracia y la congruencia, que en todos los cargos que ha desempeñado se ha caracterizado por su disposición al diálogo, a la construcción de acuerdos y el respeto a la ley”. De la inspiración de Renato Alarcón, su líder en Veracruz.

En su notaría, la número 9 de Minatitlán, y en la Secretaría de Gobierno de Veracruz, se operó la sucesión duartista, los candidatos a modo en la oposición, las campañas de lodo, recursos millonarios para financiar candidatos que debían incrustarse en Morena. Un audio difundido en redes sociales, lo evidencia.

Fue en el alemanismo un rey sin corona. Manipulaba Flavino Ríos a Alejandro Montano, ex secretario de Seguridad Pública, el otro yo de Miguel Alemán Velasco, hasta llegar a ser secretario de Gobierno. Por coincidencia, sus amigos, los Edeles, vieron crecer su imperio de papel, Liberal del Sur, Novedades de Tabasco, Diario de Acayucan, Crónica de Xalapa, Diario de Minatitlán, y más de una decena de periódicos en Veracruz y Tabasco.

“Abogado brillante, de reconocido prestigio y un extraordinario servidor público”, dice el PRI. Y hoy está en prisión, sujeto a un juicio y los que vendrán.

Son cuatro denuncias, la de la fuga de Javier Duarte, la de los dineros de la Secretaría de Gobierno, la del IPE, la que se origina por ocultar los bienes de su antecesor.

Es el nuevo rehén de Yunes. Y de la PGR también.

Archivo muerto

Un revés más al yunismo en el poder, vencido de nuevo el gobernador azul por la mancuerna PRI-Morena y sus aliados del Partido Verde, que rechazaron la reestructuración de la deuda del gobierno de Veracruz. Habrá, pues, menos dinero y más crisis; persistirá el caos, miles de proveedores sin cobrar, las finanzas del gobierno estatal en ceros, los servicios públicos rumbo a la catástrofe, los salarios de la burocracia en riesgo de no cubrirse. Martes negro este 14, al imponerse el voto en contra de los priistas, morenistas y verdes. Golpearon a Miguel Ángel Yunes Linares en el tema toral: el saneamiento de las finanzas para poder trabajar, realizar obra pública y aterrizar mejores niveles de bienestar. No hubo acuerdo, votaron 25 diputados en el Congreso a favor cuando se requería alcanzar 34 votos. Les responde el gober azul que PRI, Morena y PVEM le han causado un grave daño a los veracruzanos. Fue un golpe político y con un abanico de golpes políticos les responderá… Otra vez la intolerancia. Y su protagonista, Andrés Manuel López Obrador. “Cállate”, le dice a Antonio Tizapa, padre de un normalista de Ayotzinapa y lo remata con un “provocador”. Pero Antonio Tizapa no lo es. Jornada para no olvidar, la de ese día en Nueva York, el lunes 13, reunido el líder de Morena con simpatizantes cuando de pronto se escuchan las voces que lo increpan y que alteran a sus seguidores. “Aquí hay libertad”, grita AMLO y deja pasar a sus detractores. Uno de ellos, Antonio Tizapa, llevaba una cartulina y en ella fotografías de López Obrador con el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, acusado de ser su protector, u otra con el gobernador Ángel Aguirre Rivero, en cuyo sexenio se cometieron dos aún sin resolver. Habría de aclarar El Peje que ni hizo alcalde a Abarca ni tuvo mano en los asuntos de Guerrero. Ya en el auto, ocurrió lo peor. Manotea López Obrador frente a Antonio Tizapa, le llama “provocador”, refuta todo. Pero la estampa retrata la intolerancia del líder de Morena, que de 2006 a la fecha, sigue siendo igual. “Ya cállate chachalaca”, le lanzó a Vicente Fox y eso lo desplomó hasta perder la elección presidencial. Nueve años y no el Pejelagarto no aprende la lección… Indomable, Violeta Santiago no sabe de frenos ni barreras, de censura y represión cuando se trata de informar. Va por el dato, por la nota que abra los ojos de la sociedad. Y en esa búsqueda la golpea el poder, la confronta, le reclama que por su afán de comunicar siempre diga la verdad. Suele soportar desdén y bloqueo, pero la agresión física no. Violeta Santiago iba por información, el lunes 13, cuando el encargado de Obras Públicas del ayuntamiento de Agua Dulce, Leobardo Aguilar Ornelas, pasó de la indiferencia al trato soez. Preguntaba la joven reportera de Diario Presencia, editado en Las Choapas bajo la conducción de Roberto Morales Ayala, cuando supo que el poder ni ve ni escucha. Cuestionaba sobe los comités de obras, lo reportado como realizado, las obras a medias. Leobardo Aguilar refería que para hablar tendría que pedir permiso al alcalde, Daniel Martínez González. Violeta Santiago activó su teléfono celular y comenzó a grabar. El funcionario se dirigió hacia ella. Violeta lo esquivó y lo siguió. Da un portazo y la golpea en mano derecha provocando una lesión en la muñeca. No es la primera agresión que sufre la reportera. Soporta sarcasmo y burla en las conferencias de prensa, habladas de los funcionarios inútiles del alcalde, señalamientos de que con su crítica entorpece la marcha del ayuntamiento. Hoy no es así. Violeta Santiago denunció los hechos por la vía penal. No está sola. Como en otros casos, si tocan a Violeta Santiago, tocan al gremio de prensa…

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Foto: Sociedad 3.0

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