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No es criticable que la “izquierda” en México -o lo que queda de ella- se una para dar un giro en la política. Que Alejandra Barrales, la señora presidenta del Partido de la Revolución Democrática deje entreabierta la puerta para una posible alianza de su partido con Andrés Manuel López Obrador, dueño del Movimiento de Regeneración Nacional, permitiría con la suma del Partido del Trabajo, que se allane el camino para que el Peje por fin vea coronado por el éxito su anhelo de ser el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

La historia electoral reciente en Veracruz, en donde un persistente Miguel Ángel Yunes Linares logró gracias al hartazgo de una buena parte de los veracruzanos y los errores de su adversarios políticos, ganar la anhelada gubernatura, podría repetirse en el ámbito nacional con Lòpez Obrador que lleva casi 20 años enarbolando la bandera de la honestidad en su propósito por ser Presidente de la República.

Son las mismas condiciones, un hartazgo social en contra de los partidos políticos y todos sus abanderados y el repetido y constante abuso de una élite burocrática que vive como reyes entre un pueblo mayoritariamente pobre.

Pero lo que si no habría dejar de anotar es que, en el caso del actual PRD y sus dirigentes, la insinuación de aliarse con el Peje es la misma táctica aplicada con Yunes Linares, simple y sencillamente mantenerse pegados a la ubre gubernamental y sus canonjías al amparo de un pragmatismo político y busca chambas.