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De por sí, los políticos en general y los diputados en particular, no tienen una imagen muy favorable entre la ciudadanía, pero con la alianza que ayer hicieron 25 de ellos para votar en contra de la reestructuración de la deuda mostraron, una vez más, el egoísmo de sus intereses que anteponen al de los que dicen representar.

Ante el proceso electoral municipal que se avecina y comenzará en 45 días, la mitad de los legisladores se decidieron por la convenenciera postura disfrazada de independencia legislativa para echar abajo el intento para que Veracruz -no el Gobernador- pagará menos intereses diarios y que sin la reestructuración de la deuda significarán alrededor de 600 millones de pesos mensuales, 20 millones de pesos diarios.

Tal cantidad llevará al Estado en dos meses más a una grave crisis financiera sin precedentes, tal y como lo planificó el “doctor en finanzas” y ahora prófugo de la justicia Javier Duarte de Ochoa, quien sigue dañando a los veracruzanos que no le importaron ni un cacahuate, como tampoco les interesan a los 25 diputados locales: 11 de Morena, nueve del PRI, tres de Juntos por Veracruz, uno del Verde Ecologista y otro diputado más.

Queda esperar que una vez desatada la tormenta financiera que azotará a Veracruz, los primeros damnificados sean esos diputados que sin falta reciben su jugosa quincena y “bonos” mensuales, para que así, estén en igualdad de condiciones de los que se han quedado sin trabajo y otros más que en dos meses podrían no recibir sus salarios.

Y también es urgente y necesario, que se haga una limpieza con lupa al interior del Gobierno del Estado en el que permanecen en mandos medios y posiciones privilegiadas, duartistas plenamente identificados.