Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más

de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país
Thomas Macaulay

Cada día existen dos constantes en el dialogo de la población, por un lado el gran número de víctimas, las cifras negras de delitos y la desconfianza en los órganos de impartición de justicia, y por otro lado la contracción en el poder de compra y el desempleo, como lo muestra el Barómetro de Empresas de Deloitte en su edición 32.
Ambos elementos nos evidencian cuan anclados nos encontramos en el tránsito hacia una sociedad de derechos, que diariamente se postra ante la necesidad de combatir a la impunidad, abatir la corrupción y mejorar el desempeño de las autoridades encargadas de la seguridad pública y de procuración de justicia, y en la atención adecuada de las miles de víctimas que día a día sufren las consecuencias de la delincuencia.
Al respecto la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) estima que durante 2015 se generaron 29.3 millones de delitos asociados a 23.3 millones de víctimas. Esto representa una tasa de 1.3 delitos por víctima (en 2014 se estimaron 1.5 delitos por víctima).
Por otra parte, la incidencia delictiva en los delitos personales, es decir, aquellos que afectan a la persona de manera directa y no colectiva (tales como el robo a casa habitación), es mayor en los hombres para todos los tipos de delitos, excepto aquellos agrupados en el rubro de otros delitos, en los que sobresalen los delitos sexuales donde las mujeres se ven más vulneradas por estos tipos de delitos al contar con una tasa de incidencia de 1,435 delitos por cada cien mil mujeres
Para el caso particular de Veracruz la extorsión, robo o asalto en la calle o en el transporte público y fraude son los delitos más comunes.
La ENVIPE permite estimar que para 2015 el costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en hogares representó un monto de 236.8 mil millones de pesos, es decir, 1.25% del Producto Interno Bruto (PIB). Lo que equivale a 5,905 pesos por persona afectada por la inseguridad y el delito.
A partir de lo anterior, el gasto de los hogares en medidas para protegerse de la delincuencia en 2015 tuvo un incremento de 17.7% respecto del estimado en 2014; esto representa el mayor cambio porcentual desde que se comenzó a aplicar la encuesta en materia de gasto.
Durante 2015 se inició averiguación previa en el 6.3% del total de los delitos. Lo anterior, representa un 93.7% de delitos donde NO hubo denuncia o NO se inició averiguación previa.
Además, se estima que 72.4% de la población de 18 años y más, considera que vivir en su entidad federativa es inseguro a consecuencia de la delincuencia durante 2016, cifra estadísticamente equivalente a la estimada para 2013 y 2015.
Globalmente, la sensación de inseguridad en los ámbitos más próximos a las personas se ha incrementado en 2016, llegando a 65.1% y 45.4% de la población de 18 años y más que se siente insegura en su municipio o delegación y en su colonia o localidad, respectivamente.
Todo lo anterior representa una dislocación en la superestructura social, que ata al país a que los esfuerzos en materia macroeconómica no terminen por reflejarse en los bolsillos de los ciudadanos, ante ello se posiciona la importancia que actualmente conceden las sociedades a la aspiración de un ambiente de vida sin violencia, que no atente contra la integridad física y patrimonial de los ciudadanos; ahí yacen las suplicas para el funcionamiento de las instituciones, pero sobre todo la necesidad de congruencia de quienes las conducen.
Recordando: Debemos trabajar juntos por un mismo objetivo.