Por Edgar Hernández*
Línea Caliente

 

“Por la libertad y la honra se puede y se debe hasta arriesgar la vida”, Cervantes Saavedra

 

Acaso la inmediatez de los acontecimientos nos hace olvidar historias negras. Será, tal vez, el peso del poder que obliga a minimizar pasados ominosos y denuncias ministeriales no aclaradas.

Hay, sin embargo, memoria.

Hoy tocó a Andrés Manuel López Obrador tomar de manera directa revivir un tema pendiente en contra de Miguel Angel Yunes Linares tras una intermitente guerra de insultos y acusaciones mutuas cuyo clímax se da luego de  las transas de la diputada veracruzana Eva Cadena, videograbada recibiendo dinero para la causa pejista.

Ello desató la ira del tabasqueño quien se le va, no a la yugular, sino al Talón de Aquiles de Yunes Linares.

El controvertido opositor da a conocer lo que de años atrás ya se sabía y sobre lo cual insistió Javier Duarte, las propiedades que Miguel Angel posee en México y en el extranjero que merecieron denuncias ante la PGR.

Son cuatro los documentos que la PGR posee en donde se señala a Yunes  por enriquecimiento ilícito, peculado y uso indebido de dinero público.

La averiguación previa es del 2015 cuando Miguel Angel era candidato a la diputación federal misma que está a la par de la solicitud financiera a dos bancos “urgente y confidencial” de parte de la Secretaría de Hacienda sobre la fortuna del señalado.

Ello incluye su paso por el ISSSTE.

Dice el Peje que lo que tiene Yunes “es muchísimo, parece inmobiliaria, pero de los potentados porque son muchas las propiedades y aquí están las denuncias por enriquecimiento ilícito”, dijo López Obrador tras mostrar a una multitud un expediente azul.

La ira del Peje parte luego de que, según él, Yunes envía dinero a una tercera persona para que le entregue a la “pendeja” diputada Eva Cadena –según calificativo del Moreno, Ricardo Exome (tiene apellido de llantera)-. La inocente, impoluta y pura de Eva sería grabada al momento de recibir en dos ocasiones el billullo, uno de ellos en dolarucos.

“Me picaron la cresta”, respondería airado.

Y desataría la guerra en momentos de un extraordinario repunte del Movimiento de Regeneración Nacional a nivel nacional, por encima del PAN y del PRI.

Se registra justo cuando la popularidad del régimen priista se encuentra en su punto más bajo a pesar de las detenciones de Yarrington y Duarte, que en realidad en nada modificaron la percepción ciudadana del priismo corrupto.

Dejaron de ser fichas de uso.

Y ha lugar en la víspera de las elecciones intermedias en las más importantes plazas electorales de la república, Veracruz y Estado de México incluidos, que en modo alguno definirán hacia donde  habrá de inclinarse el electorado en el 2018.

Con esa ventaja es que Andrés Manuel se va al contraataque colocando en la mira a Yunes a quien amenaza con revelador expediente azul.

El expediente que trae es el mismo que curiosamente traía bajo el brazo Javier Duarte ese 12 de octubre del año pasado cuando anunció ante el vocero del gobierno Carlos Loreto de Mola, que solicitaría licencia al cargo de gobernador y aceptaba el reto de confrontarse con Yunes Linares la semana siguiente.

Ya prófugo de la justicia a Duarte no se le vería más hasta el pasado 16 de abril cuando extrañamente se le ubicó y aprehendió en Guatemala despertando una serie de sospechas sobre presuntas complicidades con la cúpula del poder federal.

Duarte sabía que podía caer, por ello se blindó por la vía de grabaciones y documentos comprometedores que hunden a relevantes personajes de la vida nacional.

Parte de ese “expediente azul” está en poder de Yunes Linares quien el 12 de octubre del año pasado amenazó con sacudir al país. “Me he dedicado a recabar información que va a cimbrar al país y lo haré una vez que tenga la responsabilidad del gobierno del estado”, declaró al locutor Ciro Gómez.

¿Qué quiso decir o qué mensaje enviaba a Pela Nieto?.. Fue claro, muy claro: ¡O negociamos o los encuero!

El caso es que el 20 de octubre, ocho días después, el Tribunal Electoral del Poder Judicial –luego de una siembra de dudas de que Yunes no asumiría la gubernatura- confirma la validez de los resultados de los cómputos de la elección de gobernador, la declaración de validez y la constancia de mayoría en su favor.

El primero de diciembre Yunes Linares no cimbraría a México, pero si tomaría el mando gubernamental.

Y ya mandamás dejaría de insultar a los funcionarios federales, sería condescendiente con el presidente de México y se haría a un lado en la pretensión de aprehender a Duarte “ya que es un tema federal”, hasta que se colgó la medalla de la detención de quien hoy está siendo olvidado.

Para el hoy gobernador todo había venido transcurriendo, más o menos sobre ruedas, hasta que alguien le aconsejó lo rentable que le resultaría a nivel nacional, “serás presidenciable”, enfrentarse con el Peje, quien nada dejado le está reviviendo un tema que Miguel Angel hubiera querido tener por siempre oculto, sus negocios.

Andrés Manuel dice, sin precisar, que le hicieron llegar una carpeta azul  con notas periodísticas sobre sobre una interminable lista de propiedades de Yunes en México y en el extranjero.

No precisa que son testimonios periodísticos de las propiedades; que son documentos oficiales producto de una larga investigación; no cita la fuente de investigación (que es Javier Duarte), ni aclara que lo de Panamá Papers, que hunde al hijo de Miguel Angel, a Omar, nada tiene que ver con los periódicos y periodistas y exige al diario El Universal publique la denuncia, cuando ello ya fue publicado por toda la prensa nacional mil veces.

El punto pues es que la “carpeta azul” del Peje, es la misma que traía Duarte para hundir a Yunes y la misma que trae Yunes para hundir a Duarte y la república; es ¡Oh, Dios!, la misma que entregó Duarte a Osorio Chong, de ahí la protección para este tremendo gordo.

El fondo de todo este asunto es que lo que hoy parece un pleito de borrachos peleando por la misma mujer, puede tomar tintes dramáticos si Andrés Manuel López Obrador llega a la presidencia de México.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo