Aunque palo dado ni Dios lo quita, según reza el refrán, al menos en lo figurativo es interesante saber cómo resolverá el senado la solicitud de Alejandra Barrales para que a la bancada perredista se le respeten las canonjías reconocidas cuando ese grupo contaba con 22 senadores, ahora que solo lo integran ocho de los originales. Se antoja difícil que se le conceda lo que Barrales pide porque, a su vez, la bancada del Partido del Trabajo a la que se integraron los senadores migrantes del PRD está solicitando lo que corresponde a una bancada con 16 senadores y por ese hecho se convierte en tercera fuerza en esa colegisladora. A primera vista esta será una derrota más para el PRD en el senado.