A Donald Trump se  le está revirtiendo, en proporción directa a sus agresiones verbales contra México, el asunto de la construcción del muro fronterizo ofrecido reiteradamente durante su campaña y durante las primeras tres semanas de su mandato. La cruda realidad ha detenido la verborrea contra México, y ya surgieron grupos poderosos en aquel país que se oponen a la construcción de la aberrante muralla. Tampoco las grandes empresas transnacionales permitirán a quien pusieron en Washington alterar relaciones comerciales que los benefician, y sin duda a estas alturas deben estar preocupados porque las relaciones comerciales con México se perturben al grado de que su vecino del sur busque fortalecer sus vínculos comerciales con Europa y China.