Por el número de casas empadronadas a nombre de Duarte de Ochoa y su pandilla en Woodlands, Texas, lo más apropiado sería cambiarle el nombre a Colonia Veracruz al lugar donde se encuentran esas viviendas, sea por nostalgia o porque el proveedor del capital para comprarlas fue el pueblo de Veracruz. Pero, además, son parte de la evidente rapiña provocada contra el recurso público de este estado y ojala sean incautadas y con el producto de su venta resarcir en parte el daño provocado a Veracruz. Por increíble que parezca, ese delirio adquisitivo se hizo a la luz de cualquier autoridad y nunca se le puso freno a pesar de los lamentos de falta de medicinas en los hospitales y equipo médico descompuesto en los hospitales del sector salud veracruzano, de allí el reclamo de pronta devolución y ejemplar castigo moral y punitivo.