Si bien el gobierno del estado se enfrenta a un complicado contexto social en el que se combinan la extrema inseguridad pública, la extrema pobreza y un aparato de administración pública obeso y lento a más no poder, esa solicitud del gobernador al Congreso solicitando autorización para un manejo discrecional del presupuesto se asemeja a ser investido de facultades extraordinarias en materia hacendaria, muy semejante a las que operaban Carranza y Obregón en tiempos posrevolucionarios. Corresponde a la legislatura local aprobar o rechazar la solicitud de Yunes Linares en una relación entre dos poderes de gobierno que al menos en teoría se equilibran entre sí; en medio se encuentra el interés general, el bien común, como brújula que debe señalar a los legisladores el criterio a seguir para tomar su decisión ¿autónoma?