Ya para cumplirse los 500 años de la llegada de los españoles al continente americano, en España prosiguen en su tarea de expiar sus culpas calificando la “misión” de los españoles en América de “evangelizadora y civilizadora”, soslayando su carácter de conquista y colonización. El debate lo ha abierto el presidente de la televisión española, José Antonio Sánchez, proclive a la tesis que exalta las bondades de la llegada de los españoles al nuevo mundo, pero evade la tosca intensión de destruir las culturas aborígenes que denotaban una avanzada civilización. A estas alturas ese debate resulta intrascendente, pero es conveniente enfatizar que los españoles encontraron culturas de pensamiento avanzado y que finalmente los mexicanos somos producto de la amalgama entre lo que vino impulsado por el interés y el conocimiento y las avanzadas civilizaciones creadas por el aborigen americano.