En la columna Templo Mayor, del Diario Reforma, se lee: “vaya dilema enfrenta el PRI en Nayarit: el que era su principal activo electoral, el Gobernador Roberto Sandoval, se ha convertido en un cartucho quemado, luego de la aprehensión Edgar Veytia, el fiscal general del estado. Hace apenas unos días, el dirigente nacional priista, Enrique Ochoa Reza, confiaba en que su partido se llevaría carro completo en Nayarit: la gubernatura, el Congreso local y las 20 alcaldías. Mucho de esto se debía a lo que, aparentemente, era el buen legado del mandatario estatal. Sin embargo, con eso de que quien fuera mano derecha de Sandoval está preso en Estados Unidos acusado de narcotráfico, el Gobernador perdió prácticamente todo su capital político y se convirtió en un lastre para su partido… Ahora el PRI debe decidir si mantiene a Sandoval en la gubernatura por los meses que le restan a su sexenio, arriesgándose a perder la elección; o si, de plano, le pide que se haga a un lado, en un intento por salvar lo que se pueda”.