A ciencia cierta
Por: Juan Carlos Andrade Guevara
17 de abril de 2017

En el marco de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCIVICA), creada y promovida por el Instituto Nacional Electoral (INE), el día de hoy se instaló en Xalapa, el “Comité Promotor de la Cultura Cívica y la participación ciudadana”, el cual tendrá como responsabilidad el educar a la población para ejercer el voto libre, secreto y promover los valores democráticos.

En la ENCCIVICA publicada y disponible al público en el sitio web del INE se reconoce el amplio desconocimiento y la desconfianza que la mayoría de los ciudadanos tenemos en nuestro sistema de gobierno. Revertir  esta tendencia no es un asunto menor, y requiere,  efectivamente, de una estrategia de largo plazo que la institución ha estipulado para 5 años, del 2017 al 2013, con una evaluación y seguimiento serio durante su vigencia.

En ese tiempo, se llevarán a cabo varios procesos electorales locales y una elección presidencial; en un ambiente violentado por la corrupción del gobierno, la opacidad en la impartición de justicia y una creciente violencia social que invade en casi todo el territorio nacional; en un contexto además enrarecido por una política internacional que hace apología de la discriminación, de la carrera armamentista como vía de solución de conflictos y un nacionalismo a ultranza que en muchos países desarrollados quiere volver a establecerse.

Por ello, promover entre la población una cultura cívica profunda, que de a los ciudadanos la capacidad de conocer sus derechos y sus deberes y sea capaz de discernir con conocimiento sobre los valores democráticos debe ser una prioridad; no sólo de los órganos electorales, también de los partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil, quienes deberían también conocer y estudiar la Estrategia elaborada por el INE y hacerla propia.

Y es que los poderes fácticos no quieren ceder. La iglesia llama al voto razonado pero a la par discrimina. Los partidos políticos y candidatos se atacan y vituperan unos con otros sin mediar un diálogo coherente y razonado, sin estar a la altura de la democracia que merecemos los ciudadanos y que mucho nos cuesta en términos del gasto público. Por otro lado, las organizaciones de la sociedad civil muchas veces también defienden sus causas atacando al contrincante ideológico con la misma violencia y hacen uso de las mismas armas con las que son atacadas o vulneradas.

Así que, si bien se ha formalizado este Comité en el Estado, la responsabilidad para dar conocer y promover la Estrategia Nacional de Cultura Cívica debe ser de todos y de todas. Debemos hacer de la misma, un instrumento útil para educar y enaltecer en los valores democráticos de cuya concreción depende la viabilidad de nuestro sistema de gobierno. No hacerlo es apostar a los regímenes populistas, tiranos o absolutistas con las consecuencias ya por todos conocidas. Venezuela es el ejemplo.

Pero  el contraejemplo también existe. Acabo de realizar una visita a la ciudad de Medellín, en Colombia, donde, desde hace poco más de dos décadas imperaba la ley de los grupos de delincuencia organizada y dónde los barrios y las calles eran dominio de los mismos. Ahora, a veinte años de distancia, se vislumbra al menos un mayor desarrollo, una mejor convivencia y un evidente saneamiento del tejido social. Y la estrategia fue una: apostar a la educación, a los valores de la convivencia, del respeto a las diferencias y al derecho a un progreso incluyente.

En Medellín me tocó ver un gobierno de la ciudad que dialoga, que convive y siente de cerca los problemas de la ciudad, que suma voluntades, que propicia entendimiento entre los diferentes sectores sociales y económicos, que apuesta por la ciencia como medio para la interacción productiva, por las bibliotecas, por los centros de recreación y conocimiento. Que explica en términos llanos a los ciudadanos  las implicaciones de la drogadicción, de la mala alimentación o de la falta de higiene o de saneamiento. Lo que ocurre en Medellín es un ejemplo de lo que en México podemos hacer. Estamos ahora igual que ellos estuvieron y deberíamos aprender la lección. Poner en marcha la ENNCIVICA es un buen comienzo.

La presencia del Consejero Electoral del INE José Roberto Ruiz Saldaña, la del Presidente de Organismo Público Local Electoral de Veracruz, Alejandro Bonilla y la de la Rectora de nuestra Máxima casa de Estudios, Sara Ladrón de Guevara en la toma de protesta del Comité, pone de manifiesto la importancia del evento para la vida democrática del Estado de Veracruz. Hacemos votos por el éxito en la encomienda a sus distinguidos miembros.