Tequila- 2017-04-2712:44:09- Nora GabrielaLira/ AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO
Es una tragedia que el estado de Veracruz se haya vuelto escenario de la desaparición de tantas personas por la invasión del crimen organizado y solapado por Javier Duarte de Ochoa y Fidel Herrera Beltrán, y al mismo tiempo la Iglesia haya guardado silencio, señaló el padre Alejandro Solalinde en su vista a la Universidad Intercultural de Tequila.

Destacó que todo México está inseguro, y Veracruz no es la excepción, pues ha sido condenado por los gobiernos corruptos, criminales, delincuentes, a la inseguridad, porque la inseguridad para ellos es su negocio, generan inseguridad y venden seguridad.

“No es justo que en su propia tierra, los habitantes no estén seguros, es una pena, y es una pena también que las muchachitas, las jovencitas, tengan que estarse cuidando porque simplemente se las roban para la trata, y son policías y son agentes del estado y agentes también federales”, apuntó.

El sacerdote refirió que pareciera que estuviera repuntando la delincuencia a pesar de que hay carteles descabezados y otros recién llegados, a lo que se suma la corrupción y la impunidad.

Señaló que los gobiernos van y vienen pero las condiciones no cambian, porque hay una colusión y simbiosis letal entre el crimen organizado y la función pública, lo que ha sido tremendo para Veracruz, que es un estado lastimado aunque no el único.

“Estos dos gobernadores (Fidel Herrera y Javier Duarte) engañaron hasta donde fue posible a la jerarquía católica local. Quiero entender eso, porque fueron muy hipócritas, se presentaron como muy católicos, ayudaron a algunos obispos, fueron generosos con algunos obispos y finalmente ahora los obispos no pueden negar que estos dos benefactores, que estos dos católicos, son personas delincuentes, porque ya median órdenes de aprehensión y averiguaciones abiertas contra ellos”, acotó.

Solalinde Guerra indicó que ante ello no les queda más que reconocer su error y no pueden seguir de la mano del gobernador del turno, sino caminar con su pueblo abajo y afuera, sobre todo con los pueblos originarios.

El sacerdote comentó que toda persona, de la condición que sea, vale mucho, pero valen “muchísimo” los hermanos de los pueblos originarios, porque han resistido 500 años y conservan su riqueza en cultura y valores, amor a la Tierra, respeto a ella, que los hace capaces de salvar al mundo y refundar al país.

Consideró que no se puede pensar en la refundación de México sin los pueblos originarios, porque son ellos la mejor reserva, cultural, humana y espiritual de México.

“Es una vergüenza que teniendo nosotros en México un país tan rico, esté mal administrado, esté mal distribuido y la gente tenga que salir porque no hay oportunidades. Esté México no puede seguir así, definitivamente no puede”, expresó.

Con estas palabras y la presentación de su libro “El reino de Dios. Replanteamiento radical de la vida”, el sacerdote inició por esta región una visita de dos días en los que estará también en la USBI de Ixtaczoquitlán y participarán en una marcha con familiares de desaparecidos, además de reunirse con representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos.