Se lee en el diario Reforma, en su columna Templo Mayor: “¿quién dijo que no había noticias en Semana Santa? La madre de todas las bombas no cayó en Afganistán sino en Guatemala con la detención del veracruzano Javier Duarte. Aunque hasta anoche estaba en duda cuándo llegaría a México, lo que es un hecho es que el gobierno federal se anotó un tanto importante… de cara a las elecciones que vienen. Porque en la medida en que Duarte fue el estandarte del desprestigio del PRI en los comicios del año pasado, la aprehensión le quita a la oposición esa bandera. Era imposible para la administración de Enrique Peña Nieto hablar de combate a la corrupción, en tanto el veracruzano siguiera libre y alimentando las sospechas sobre protección desde el propio gobierno. Uno de los aspectos más interesantes de este caso es ver cuánto del dinero hurtado por Duarte es devuelto a las arcas de Veracruz y de la Federación. Aprovechando el nuevo sistema de justicia penal, el procurador Raúl Cervantes ya le ha hecho entrega de varios cientos de millones al gobierno veracruzano. ‘Ora sí que el gobierno federal tuvo su Sábado de Gloria”.