Por David Quitano

La guerra es la continuación de la política por otros medios

Karl Von Clausewitz

Quizás en México el mayor conocedor sobre el conflicto en Siria sea Mauricio Meschoulam, quien precisamente tiene una obra que lleva por nombre “La Guerra en Siria: Seis años de análisis abril 2011-diciembre 2016”.

Analizar guerras no es fácil. A veces parece que quienes se dedican a esos asuntos alejan su vista de las imágenes, el sufrimiento de niños, o las caras de madres y padres llorando por la tragedia. Es complicado no sentir dolor cuando uno voltea a ver a nuestros hijos y familiares, sin pensar el padecimiento y el sufrimiento de que quienes viven en esa geografía.

Sin embargo, al igual que en el Derecho, la Economía, la Arquitectura, o la Medicina, para las guerras, también hay técnica, misma que tiene dos momentos, el primero es buscar la sobrevivencia de la nación a la que te debes, y en segundo lugar el establecimiento del orden, geoeconómico y político.

Estados Unidos, posterior a la Segunda Guerra Mundial, ha realizado un centenar de despliegues militares de controversial textura, interviniendo en las guerrillas latinoamericanas y africanas, en la ruta de la seda, en los Balcanes, el estrecho de Corea, en el mar Egeo, en Vietnam, Euro-Asía, entre otros.

Una de las corrientes de Estudios Internacionales que justifica la intervención de USA, es la Real Politik, corriente emanada del pensamiento de Hans Morgenthau, el cual desarrolla una síntesis de los equilibrios de poder existentes en las relaciones exteriores.

Para el autor, los problemas surgen por el deseo del poder que el hombre contiene inherente a su naturaleza; los intereses nacionales en términos de poder; y la anarquía del sistema internacional.

Donde a las naciones ascendentes, lo que les interesa es mostrar su poder al exterior, las naciones efectúan la política del prestigio internacional, definido en la práctica de ceremonias diplomáticas y los despliegues militares(la madre de todas la bombas).

Con estos patrones básicos, Morgenthau demuestra que:

  1. La interacción entre los Estados en el sistema internacional es demostrar el poder que es parte de la naturaleza humana.
  2. Los intereses de los Estados en las relaciones económicas internacionales van a estar condicionadas por el poder, este que representa la política de la realidad, va a generar la eterna lucha por el poder, para la satisfacción de los propios intereses.
  3. Todo proceso de conflicto o cooperación tiene que estar condicionado por el contexto y las cuotas de poder que tenga cada uno de los estados y su relación entre sí.
  4. La ética política solamente será condescendiente a las consecuencias políticas.
  5. La autonomía de lo político analizando las relaciones internacionales en términos de interés que se definen como poder.

Jactanciosa, perspectiva, menciona que, si no hay hegemonía, el mundo se presenta como una organización anárquica en el sistema internacional, este es de corte universalista, el cual encuentra el predominio en las potencias económicas y la distribución del poder responde a los intereses conjugados en la búsqueda de estos.

Ello nos ha llevado a que las principales potencias, hayan desarrollado un arsenal bélico de magnitudes de exterminio. USA sigue siendo el que mayor poder tiene, por su constancia fundacional de ser una nación expansionista y bélica. Sin embargo, Rusia y China cuentan con un armamento igual al de USA, no en cantidad, pero sí en calidad. Ambos países pueden destruir a USA en 22 ocasiones y USA en 26 a estos, en solo 3 minutos.

Ante ese panorama, al igual que en la Crisis de los Misiles, ambos polos van a negociar, a partir de que el ataque frontal exterminaría no solo a los países en conflicto, sino a la humanidad en su conjunto.

Hoy lo que buscan regular es el abastecimiento de gas a Europa, para ello pretextan el combate al Estado Islámico, ya que este en algunas estimaciones, se calcula que junto a sus aliados controlan al menos 40.000 kilómetros cuadrados en Irak y Siria, (casi el territorio de Bélgica)llenos de campos de petróleo, represas, carreteras y límites fronterizos.

Hoy la explicación fácil parece mostrarnos que  además  se anhela sacar del camino Assad, y se evidencia crucial para que empresas energéticas estadounidenses y sus aliados, Arabia Saudita y Qatar (países que además han armado y financiado a los rebeldes sirios y al Estado Islámico, ISIS), puedan construir un ducto de petróleo y gas hacia Europa que atraviese ese país, y al que Assad se ha opuesto con respaldo de Rusia, que aprueba un ducto alterno desde Irán (Guillermo Barba, 2017).

Esto último se muestra simplista, ya que, para Trump, un triunfo de guerra además de darle “prestigio” internacional, le genera capital político y legitimidad; sobre ello hablaré en mi próxima entrega.