Queda para el oprobio con marca Fidel duartista ese monumento a la corrupción y a la ineptitud simbolizado por el túnel sumergido bajo el rio Coatzacoalcos, cuya construcción ocupa ya más de diez años y todavía no se concluye a pesar de su corta extensión pues no rebasa los mil metros. El gran contraste se encuentra en el Macro túnel de Acapulco, que conecta la zona Dorada con la Diamante, tiene una extensión de 3.6 kilómetros, 72 cámaras de vigilancia y un costo de 3 mil millones de pesos, casi la mitad del “nuestro”; su construcción inició en 2013 y ayer fue inaugurado. ¡Ah! El peaje allá será de 30 pesos, semejante a la cuota que pretenden cobrar por pasar el túnel sumergido.