Literariamente hablando, ninguna razón tendría de ser la gubernatura de Miguel Ángel Yunes Linares, si como producto de su gestión Fidel Herrera Beltrán no es sometido a proceso penal, defenestrado de su alcurnia priista y obligado a reponerles a los veracruzanos la riqueza que se robó durante años.

En efecto, el gobernador azul de Veracruz cuenta 13 años de lucha en contra del político de Nopaltepec. Deben ser más, porque la antipatía tiene fama de llevar muchos años y, hay que decirlo, Fidel siempre había hecho morder el polvo a Miguel. Fuera con el señalamiento de vincularlo con Francisco Colorado, el uso de aeronaves para uso personal, las fotos con el Azul, el uso de estupefacientes, los secuestrados que eran liberados cuando intervenía Fidel Herrera,  y hasta en la competencia electoral, Fidel siempre salía triunfante.

Hoy las cosas cambiaron. Yunes Linares es el gobernador. Encabeza una cruzada contra la corrupción (con un mal gabinete, por cierto), pero nadie duda de su empeño por procesar, y con toda razón, a los responsables.

Pero las cosas no alcanzarán su punto culminante si Fidel Herrera Beltrán sigue paseando su impunidad por todas partes. Esperemos.