CAMALEÓN

No es mucho lo que tiene para presumir el gobierno federal en el combate a la corrupción porque sus acciones no concilian con su discurso y, además, porque existen elementos para deducir que está sometido por compromisos inconfesables en casos como el de Humberto Moreira y Duarte de Ochoa. Está muy claro que no ha acertado a actuar en contra de ciertos actores políticos por razones que hablan de una posible complicidad.

Aquí toma exacta dimensión aquella frase sibilina que expresara el actual gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares sobre “Cimbrar al país”, que matizó con aquello de que desde Veracruz salía dinero hacia un edifico ubicado en Santa Fe. Los acontecimientos van develando lo que está detrás del caso Duarte de Ochoa, desde su captura o pactada entrega hasta la exoneración de la señora Karime, a quien poco a poco le irán saliendo trapitos al sol pero ya es tarde porque le dieron oportunidad de escapar.

Todo cuanto ha ocurrido durante el actual gobierno federal resulta en sospecha. Los coahuilenses aún no entienden por qué no se ha procedido contra Humberto Moreira y sí en cambio se le permite un activismo político desbordado a tal grado que pudiera convertirse en diputado local.

En su proyecto de Constitución, Morelos diseñó un Poder Legislativo de tal fortaleza que él mismo cuando se convirtió en Primer Jefe al frente del movimiento de independencia fue víctima de los reparos de ese Poder, pues no le permitió actuar con la libertad que los acontecimientos requerían. La tendencia de fortalecer al Legislativo se cristalizó en la Constitución de 1857 y Juárez también resintió los obstáculos de una Asamblea beligerante que sin medir las circunstancias oponía resistencia al gobierno itinerante, pero Juárez acudió al expediente de solicitar poderes extraordinarios para enfrentar con solvencia la persecución de la que era objeto emprendida por el ejército invasor. La XXVI Legislatura surgida de la elección que hizo presidente a Madero lo  vapuleó severamente, aunque una Comisión de la misma encabezada por Luis Cabrera le advirtió sobre el peligro que se cernía sobre su cabeza,

Con tales antecedentes, Venustiano Carranza presentó un proyecto de reformas a la Constitución al texto del 57 para robustecer al Poder Ejecutivo, y el Constituyente acordó un nuevo Pacto Social matizando esa pretendida supremacía del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo.

Pero sin duda Carranza disfrutó de mayor libertad para actuar y se adjudicó facultades extraordinarias en materia hacendaria, Obregón abonó ese camino y en ese surco ha transitado el Sistema Político mexicano, y para nadie es un secreto la supeditación del Poder Legislativo en sus dos cámaras respecto de los designios presidenciales.

Desde el Ejecutivo se estructura al Legislativo, aún ahora en tiempos de un pluralismo que a su vez expresa la diversidad de Partidos Políticos con registro, a través de ese diagrama la clase política se renueva de acuerdo a sus intereses. Partidocracia, se le denomina.

Por ese diseño llegan a las Cámaras legisladoras actores políticos de diferentes expresiones: familiares, compromisos políticos, nomenclaturas partidistas, incondicionales de gobernadores y Secretarios de despacho y de los poderes fácticos. Todo para la defensa de sus intereses. Televisa, la Iglesia, los empresarios y, por supuesto, el presidente de la república, diseñan la lista de 500 personajes prestos a “legislar” a favor de lo que se les instruya.

Y debido a la defensa de sus intereses se amparan en el voto legitimador de la ciudadanía para, además, adquirir el fuero legislativo, entendido en México como una coraza para evadir el influjo de la justicia. Una muestra de irrefutable verdad son por lo menos cinco diputados federales de la actual legislatura, acusados de coparticipar con Duarte de Ochoa en el asalto más grande que se haya cometido contra los veracruzanos, todo a la vera de un gobierno federal, de marcado consentimiento.

Sin duda, con Duarte de Ochoa, los veracruzanos cooperamos o hicimos las veces de “caja chica” para suministrar “apoyos” logísticos. Duarte, confiado en esa relación de complicidad actuó sin límite alguno, llegó a imaginarse como autorizado para decidir la candidatura del PRI a modo de su interés para cubrir sus desarreglos, como a su tiempo él lo hizo con su hacedor político.

En esas estamos los veracruzanos, desalentados ante la impunidad que desde lejos se avizora. De otra manera, veríamos el desafuero de los diputados federales y locales señalados por el dedo de la sociedad veracruzana, y su presentación en Pacho Viejo. La señora ya voló, después escenificarán el cuento de su búsqueda, peor engaño y burla no puede haber.

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21- abril. 2017.