Andrés Manuel López Beltrán fue designado líder de Morena en la Ciudad de México por su padre, Andrés Manuel López Obrador.

Un singular mensaje enviaron este domingo los obispos de las diócesis del Estado de Veracruz a la feligresía y a la sociedad. Opinan directamente sobre el proceso electoral municipal, pero esta vez parecen haberse sacudido antiguos compromisos y preferencias, dando un salto progresista y honorable hacia una postura equilibrada.

Esa es la percepción que se recibe del mensaje pastoral de los prelados, que lanzan una advertencia seria sobre un tema de enorme trascendencia para los electores: el de los grupos familiares de poder que suelen apoderarse de los gobiernos y mantener hegemonías insanas matizadas de caciquismo.

“El ciudadano atento no se dejará llevar -afirman los prelados- por las apariencias, ni por quienes buscan comprar su voto a través de presiones o a cambio de dádivas y promesas de cargos políticos, o por la pretensión de perpetuar sin mérito a las mismas familias en el poder”.

¡Familias en el poder!

Ese es un tema ancestral de dramática actualidad que en estos días se inicia con la primera familia del Estado, pasa por los cacicazgos panistas de Pánuco, Tantoyuca y Martínez de la Torre; en Xalapa alcanza a personajes desacreditados como Manuel Bernal Rivera, recorre la zona de alambristas de Los Tuxtlas y cubre muchos otros espacios políticos en los municipios de la Entidad y en el país, nada menos que con Margarita Zavala hacia la Presidencia de la República, toca a Manlio Fabio Beltrones y a los Del Mazo en el PRI, y finaliza con quien se siente mesías político, Andrés Manuel López Obrador, designante de su hijo Andrés Manuel López Beltrán como líder de Morena en la Ciudad de México.

Mucho ojo, electores, con estas familias que no son sino famiglie, genéticamente preparadas para el engaño y el saqueo.