xPara cualquiera con un gramo de sentido común parecerá extraño, por lo menos, la tardanza por decidir la salida de la presidenta de la Fundación Colosio del PRI Gina Domínguez, entrampada actualmente en una investigación que le siguen la Contraloría del gobierno estatal y la Fiscalía General por presunto enriquecimiento ilícito. Obviamente, legalmente la señora no es declarada culpable, todavía, de ese delito, pero en su caso basta rascarle un poquito para descubrir un súbito, casi espontáneo crecimiento patrimonial, cuyo origen debe explicar. Y bien lo sabe la señora Domínguez:  “… quienes tuvimos una responsabilidad pública estamos obligados a rendir cuentas y, por supuesto, las autoridades competentes determinarán si hubo o no conductas ilícitas y, de haberlas, hacer comparecer a los presuntos responsables”. ¿Ochoa Reza no está enterado de esto?