En un video se trasluce el enojo de un militante priista arrojando huevos contra el edifico del PRI en esta capital; en una carta se difunde la inconformidad y consecuente renuncia del PRI de una precandidata a alcalde y uno a síndico por Coatepec porque finalmente no fueron los agraciados; y como estos habrá más. Por esas manifestaciones de inconformidad se concluye que el PRI está colapsando, la deducción se origina en que la mente colectiva es muy porosa, y por lo mismo olvidadiza, pues en el PRI ese tipo de inconformidades son características en cada proceso electoral, solo que antaño se tomaban palacios de gobierno, se bloqueaban carreteras o calles citadinas. Por lo demás, en el caso específico de Coatepec, el PRI estaba cometiendo una pifia garrafal al postular a la esposa del actual alcalde, condición que por sí misma riñe con todo discurso democratizador.