Armando Ortíz

Dice la canción de Pablo Milanés, “dónde andarán, los amigos de ayer”. Bien podría preguntar Javier Duarte en este momento en que todo mundo ya lo niega. Y qué esperaban, que la clase política que solapó y se complicó con Javier Duarte lo iba a reconocer en el momento de su desgracia. Por supuesto que no. Si algo tiene la clase política de este país es deslealtad, lo suyo nunca fue amistad sino interés. Mientras Javier Duarte estaba en la “plenitud del pinche poder”, obvio se le acercaban como moscas a la miel. Mientras Duarte les pudiera dar alguna obra, algún beneficio, alguna beca o apoyo directo, pues no había ningún problema y hasta le soportaban el aliento de corrupción que de su persona emanaba.
Lo invitaban a comer, aceptaban sus invitaciones a convivir, le toleraban su carácter irascible y poco simpático; le toleraban sus escenas de locura poco viril cuando se pasaba de copas. En otras palabras, no tenían problemas si de repente al gobernador se le iba la “cochina al monte”, como sucediera en esa ocasión con Carlos Romero Deschamps, que hasta a besos agarró al líder petrolero, en una escena de gerontofilia inédita, hasta ese momento nadie le conocía al gobernador Duarte.

Y ahora todo mundo niega a Duarte, hasta sus amigos periodistas
Ahora todo mundo lo niega. Los políticos de alto rango que lo saludaban en su cumpleaños y lo llamaban amigo; el mismo presidente Peña Nieto que lo consideró como parte de la “nueva generación” priista que estaba gobernando en el país. A Javier Duarte ahora lo niegan sus colaboradores, esos que se llenaron de dinero aprovechando que el gobernante estaba atascado en sus propios vicios. Sus funcionarios que abusaron de la confianza de los veracruzanos y se apropiaron del presupuesto. Lo niegan los periodistas, esos que le regalaron un premio que reconocía su labor como protector de periodistas; lo niegan los directores de medios que se peleaban por un lugar en la mesa principal los días 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión. Lo niegan esos que aceptaban ir al brindis navideño y que buscaban la foto personal con el mandatario, con “el mejor gobernador que ha tenido Veracruz”. Ahora ya hablan pestes de él, ahora ya no les parece el mejor gobernador sino el peor, ahora quisieran quemar esas fotos o desaparecerlas de las redes sociales. Pero la memoria de la web es más persistente que la nuestra y esas fotos van a quedar ahí por mucho tiempo más.

Aquellos que le prodigaban amistad y admiración a Duarte ni siquiera se han pronunciado al respecto
Sobre el tema es interesante lo que publica el periódico La Jornada Veracruz, quien reporta que el grupo de WhatsApp que apoyaba a Javier Duarte se ha disgregado. Este medio de comunicación señala que hasta el momento los colaboradores cercanos de Duarte, miembros de su gabinete, no han hecho ningún comentario sobre la detención de su exjefe en Guatemala:” Los diputados federales Alberto Silva Ramos, Jorge Carvallo Delfín, Adolfo Mota Hernández, Noemí Guzmán Lagunes, Erik Lagos Hernández, Tarek Abdalá Saad, Edgar Spinoso Carrera y Marco Antonio Aguilar Yunes no han hecho algún comentario en sus redes sociales sobre la aprehensión de su ex jefe”. La Jornada también reporta que aquellos “que siempre mostraron sus admiración, amistad y lealtad hacia el ex mandatario como son los casos de Juan Antonio Nemi Dib, Gabriel Deantes Ramos, Leticia Perlasca Núñez, Fernando Aguilera de Hombre, Reynaldo Escobar Pérez o Amadeo Flores Espinosa”, tampoco se han pronunciado sobre el caso.

Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com