Informe Rojo
Mussio Cárdenas
24 de abril de 2017
* El robo a Veracruz y el robo a Coatzacoalcos  * Fraude, cárcel, despojo  * Lecciones para burlar la ley  * De febrero a marzo se disparó la violencia  * 23.7 por ciento a la alza  * Expropia Yunes casa de JDO  * Iván y Mónica le daban posada a Javier Duarte  * Mijangos será regidor; Benito Soriano en duda

Karime es mala pero aún le falta. A su lado, en su oído, va siempre Tony Macías, el autor de sus días, el suegro incómodo, que salta de escándalo en escándalo, cuyos líos con la justicia fueron la escuela en que la ex primera dama urdió cómo reventar a Veracruz.

Su entorno es criminal: su padre inodado en fraudes y días de cárcel; Fidel Herrera Beltrán, su padrino político, acusado de iniciar la quiebra de Veracruz y coludirse con Los Zetas; su padrino real, Pedro Joaquín Coldwell, en la trama de la entrega de Javier Duarte a la justicia guatemalteca con fines de extradición; su Tarek Abdalá, el diputado a punto del desafuero por desvío de recursos; su familia, primas y primos, implicados en negocios —Cumbre Tajín, Fiesta de la Candelaria, Festival de la Salsa, Hay Festival, Juegos Centroamericanos— con cargo al erario.

Desatada, mareada por la riqueza sin límite, que si era de los veracruzanos tenía que ser suya, volaba Karime Macías Tubilla entre su función de presidenta del DIF estatal y los rasgos de mecenas cultural, los millones a su alcance y el sueño de ser articulista en medios de comunicación… pero de quinta.

Pontificaba, pues, la empresaria fantasma metida a primera dama de Veracruz, dueña de mansiones y ranchos malhabidos, de pelada por la complicidad del gobierno peñanietista, la PGR, la mafia en el poder.

Decía, por ejemplo, que a Javier Duarte, su amor formal, le cambiaba la cara cuando sabía de un niño huérfano, o una niña enferma o un menor migrante sin compañía alguna.

“Mi marido es que es incansable”, solía escribir en su columna Casa Veracruz. Y ella también. Incansables los dos. Incansables Javier y Karime. Incansable el gobernador e incansable la articulista. Sí. No se cansaron de robar.

De Fidel Herrera vio el uso desproporcionado del poder, el erario usado como fortuna personal y el gusto por la “plenitud del pinche placer”. Y aprendió.

De Javier Duarte, su marido, el ex gobernador de Veracruz, una mezcla de financiero sin escrúpulos y bufón del grupo en el poder que entra a la historia como el servil más útil y alcanza la cúspide con el robo descomunal a las arcas del gobierno estatal, que fluctúan entre 43 mil y 180 mil millones de pesos, vía efectivo, vía empresas fantasma, vía una red de prestanombres integrada por amigos, empleados, familiares y testaferros.

Nadie, sin embargo, como su padre, el célebre Tony Macías —Jesús Antonio Macías Yazegey—, cuya mente y alcances lo llevan al cenit y al fango, al cielo y la riqueza y al infierno del descrédito.

1993 fue crucial. Tony Macías cayó en prisión. Tejió un fraude con un crédito otorgado por Bancomer a la firma Materiales y Representaciones del Istmo, S.A. de C.V. (Myrisa), que serviría para importar producto para la empresa Fertilizantes Mexicanos.

Myrisa se retrasó en el pago y pidió una ampliación al banco. Luego la institución bancaria alegó que las empresa Tesifé, de Tony Macías, y Davaz, que servían de aval, se encontraban inmiscuidas en un falso embargo para torcer la ley.

Altos funcionarios de Bancomer alertaron de la maniobra y acudieron al entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, quien a su vez dio instrucciones al gobernador Patricio Chirinos Calero para apretar, encarcelar y obligar a liquidar el total del crédito.

Su verdugo fue Miguel Ángel Yunes Linares. Y de ahí vienen sus odios. Desde la Secretaría de Gobierno, Miyuli orquestó el golpe. Una fuente allegada a los involucrados sostiene hoy que Yunes les hizo saber que si pagaban evitarían la acción legal pero fue desoído.

Junto con Jorge Ramírez Pérez, su concuño y tío de Karime Macías, Luis Daccarett Habib y esposa, Tony Macías fue aprehendido el 6 de febrero de 1993. Enfrentaban cargos de fraude por 64 mil dólares, unos 2 mil 250 millones de viejos pesos, al simular el traspaso de propiedades que se hallaban en garantía para avalar el crédito. El caso involucró a tres empresas: Materiales y Representaciones del Istmo, Tesifé y DAVAZ.

Tres días después, tras devolver el dinero que Bancomer les había prestado para la adquisición de un cargamento de materia prima para fertilizantes, recobraron su libertad.

Primera lección para Karime.

De la mano de Fidel Herrera, una vez más, urdió otro negocio en Coatzacoalcos: ganarse 44 millones de pesos por coyotear el cobro de un impuesto a Pemex.

Su cómplice fue Marcelo Montiel Montiel, el alcalde que en sus días de oficial mayor del Congreso de Veracruz supo del caso. Impidió, junto con el líder de la Legislatura, Carlos Brito Gómez, que el entonces presidente municipal perredista de Coatzacoalcos, Armando Rotter Maldonado, pudiera realizar el cobro del impuesto por traslado de dominio de las petroquímicas Cangrejera, Morelos y Pajaritos.

Ya en funciones de alcalde, en abril de 2002, Marcelo Montiel embistió a Pemex. Detrás se hallaba Fidel Herrera Beltrán, quien desde la senaduría preparaba su ascenso al gobierno de Veracruz.

Montiel le asignó sin licitación alguna la cobranza al despacho Abogados y Asociados Internacionales, de Tony Macías.

Su alegato fue que el ayuntamiento de Coatzacoalcos requería los más de 800 millones de pesos que adeudaba Pemex por concepto de ese impuesto. Inició la cobranza, trabó embargo sobre cuentas bancarias y al final negoció.

Le urgían 800 millones de pesos y terminó cobrando solo 220 millones. Tony Macías, con su corredor, Mariano Moreno Cadena, ya fallecido, realizó sólo dos notificaciones y agenció 44 millones de pesos.

Segunda lección para Karime.

Ya con Fidel Herrera en el gobierno de Veracruz, Tony Macías se apropió de la reserva territorial de Coatzacoalcos. La venta fue desproporcionada y descomunal, irracional y ventajosa, fraguada para disponer de casi 60 hectáreas que no corresponden a los terrenos originalmente expropiados para el fallido proyecto federal denominado Puerto Industrial del Ostión.

Bastó modificar el polígono original —cuyo trazo y coordenadas figuran en el plano de la Secretaría de la Reforma Agraria, del cual este reportero posee copia certificada— para despojar a la Familia Bringas Burelo y entregarle esas tierras al padre de Karime Macías, el llamado suegro incómodo de Javier Duarte.

Creó Tony Macías una empresa llamada Parque Tecnológico Puerto México y mediante fideicomisos con Bancomer le asignaron, en 2005, 58.5 hectáreas, cuyo valor actual es de mil millones de pesos.

Ahí se instaló otra empresa, Frutas y Verduras de Veracruz (FYVVER), para el empacado de frutas y verduras, a la que el gobierno fidelista asignó más de 300 millones de pesos. en 2008 Tony Macías la “adquirió”. O sea, dinero público a un negocio de particulares incómodos. Según una de cinco escrituras realizadas el 12 de julio de 2012, Tony Macías representó a dos partes del fideicomiso y terminó vendiéndose a sí mismo.

De tecnológico, el parque de Tony Macías sólo tiene el nombre. Su negocio ha sido venderle espacios a ADO, Bimbo, una iglesia mormona, gasolineras y mediante una permuta de terrenos en Veracruz, cedió 13 hectáreas al grupo Soriana.

Fue un robo en despoblado. Otros “compradores” de reserva, también sin erogar un peso pues toda la inversión se realizaría con fideicomisos de Bancomer, fueron el narcomepresario Francisco Colorado Cessa, propietario de la constructora ADT Petroservicios, preso en Estados Unidos, sentenciado a 20 años de cárcel, el que le lavaba dinero a Los Zetas mediante la compra de caballos y que le enviaba “hieleras” a los senadores Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla, según conversación con Pancho Colorado junior; Arquitektur, una empresa que terciaba operaciones con Construplaneación para lavar dinero, que luego de una invasión de paracaidistas logró el desalojo gracias a las gestiones de Jorge Ramírez Pérez, el concuño de Tony Macías; las inmobiliarias GEO, CAPSA, Constrec, Quintal, a las que se les dio mejor precio que a los colonos solicitantes de tierra.

En los últimos días del duartismo, inminente la persecución de Miguel Ángel Yunes, Tony Macías limpió sus operaciones. Sólo cobró 150 millones de pesos por la venta de las tierras de la reserva territorial de Coatzacoalcos, pero las liquidó con un pago superior a 800 millones. ¿De dónde sacó esa cantidad? ¿O es otro caso de lavado para el SAT y la PGR?

Hubo una última trastada: Tony Macías pagó los 8 millones de pesos correspondientes al impuesto de traslación de dominio al ayuntamiento de Coatzacoalcos con un terreno. Fue una dación en pago, firmada por el entonces síndico municipal, Roberto Chagra Nacif, hoy presidente local del Partido Verde Ecologista de México, que en Veracruz comanda Javier Herrera Borunda, hijo de Fidel, y que ha sido el refugio del fidelismo.

Otro fraude. El pago del impuesto de traslación de dominio, según el Código Hacendario, no se puede realizar en especie.

Y Yunes que lo solapa. Prometió el día que tomó posesión proceder contra Tony Macías, Fidel Herrera y Javier Duarte por el robo de la reserva territorial de Coatzacoalcos. Cuatro meses y medio después no puede. O no lo dejan. O no le da permiso Enrique Nachón García, director de Invivienda, el mismo cargo que ostentó durante el duartismo, desde el que firmó y avaló las operaciones del suegro incómodo.

Tercera lección para Karime.

Es esa la escuela de Karime Macías, la de su padre Tony Macías, el suegro incómodo, a quien se atribuye en medios políticos ser el verdadero cerebro del episodio de saqueo a las arcas del gobierno de Veracruz.

Karime Macías aprende rápido. Su entorno le ayuda. Su entorno es criminal: Fidel Herrera, Javier Duarte, sus tíos, primos, amigos, prestanombres, el aparato de poder que la llevó a la “plenitud del pinche placer”.

A su lado, hablándole al oído, Tony Macías, su padre, sorteando denuncias y cárcel, en el recuerdo la estampa tras las rejas, declarando ante un juez, el 6 de febrero de 1993, en el penal de Palma Sola en Coatzacoalcos. Después de eso, la ley se puede burlar.

Karime y Tony Macías: ¿Quién es peor?

Archivo muerto

Sin control, sin freno, la violencia es un flagelo que no suelta a Veracruz. Cifras del Secretariado Ejecutivo Del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), contenidas en el documento “Incidencia Delictiva del Fuero Común 2017”, hablan de un disparo del 23.7 por ciento entre marzo y abril. La fuente es la Fiscalía General de Veracruz que a diferencia de la administración duartista, no maquilló la estadística. En febrero, señala el documento, se cometieron 3 mil 837 delitos en general mientras que en marzo se elevó a 5 mil 29. O sea, mil 192 casos más entre un mes y el otro. A detalle, dice el reporte, se incremento de 13 a 18 secuestros de febrero a marzo; violación, de 17 a 29; homicidios, de 167 a 246 casos; homicidios dolosos, de 109 a 109 a 161; homicidios dolosos con arma de fuego casi se duplican, pasando de 58 a 85, y homicidios dolosos con arma blanca, de 17 en febrero a 26 en marzo. Según el documento “Incidencia Delictiva del Fuero Común 2017”, que contiene la estadística de las 32 entidades federativas de México, en ningún rubro disminuye la acción de la delincuencia. En breve, un portal de gran influencia nacional, dará a conocer la grave situación que atraviesa Veracruz. Y el yunismo en la luna. Ni siquiera atina a mencionar que uno de los factores en el disparo de la violencia es la colusión entre los grupos duartistas, incluidos lo que permanecen infiltrados en el aparato policíaco estatal, y las bandas delincuenciales. Ni siquiera se observa un gramo de inteligencia para expresar que la violencia es provocada por quienes calientan a Veracruz y que, de paso, truene y reviente Miguel Ángel Yunes Linares con su promesa de que en asuntos de seguridad el gobernador no tiene rival y que en 60 días acabaría con el problema de la inseguridad. Fidelidad y duartismo, con sus narcobandas, atizan la violencia y no hay quien en el espejismo yunista alce la voz… Qué no compraba Javier Duarte con dinero público. Uno de esos bienes se halla en el mítico Tlacotalpan, expropiado este domingo por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y destinado para formar parte del acervo del Instituto Veracruzano de la Cultura. Gustaba el gordobés de lujo y la buena vida, las mansiones en fraccionamientos exclusivos y los ranchos de antología. La vivienda de Tlacotalpan es otra cosa. Concentra el sabor de la cuenca, la raíz veracruzana. Adquirida vía un prestanombres, este domingo inició el proceso de expropiación. Suscribió el gobernador azul el decreto con el que vuelve al pueblo de Veracruz por haber sido adquirida con dinero del pueblo de Veracruz… Sin nada en la bolsa, ni un peso para pagar hotel, Javier Duarte solía llegar a Coatzacoalcos y recalar en casa de dos amigos con los que los une una amistad inquebrantable: Iván Hillman Chapoy y su esposa Mónica Robles Barajas. A su domicilio, enclavado en la esquina de Lázaro Cárdenas y Galeana, a una cuadra del malecón, llegaba el entonces vilipendiado Javier Duarte, en su días al servicio del entonces senador Fidel Herrera Beltrán. Ahí dormía pues no había para más. Ahí pernoctaba y al día siguiente iniciaba su periplo por el sur de Veracruz, recogiendo el pago de su quincena pues Javier Duarte era “aviador” en varios ayuntamientos, entre ellos el de Nanchital, donde cobraba 5 mil pesos al mes. Por la tarde, dedicaba su tiempo a visitar a quien era su novia: Karime Macías Tubilla. Pobre y jodido, recibía el favor de Iván Hillman y Mónica Robles, que luego le habrían de cobrar con creces, pidiéndole su intervención ante Fidel Herrera Beltrán, en sus días de candidato al gobierno de Veracruz, para que el líder del ivanismo concretara la candidatura a la presidencia municipal de Coatzacoalcos, que Miguel Alemán Velasco había concedido pero que debía avalar el sultán de Nopaltepec. Desde entonces Iván y Mónica Hillman-Robles marcaron su destino duartista. Ahora les toca concretar el proyecto de Javier Duarte para que Morena se posicione como la fuerza política número uno en el sur de Veracruz. Y ya casi lo logran… Alberto Mijangos Martínez, ex secretario general del PRI en Coatzacoalcos, ex secretario del ayuntamiento, ex delegado de Profeco, ex brazo derecho de Francisco Valencia García en CAEV, hoy en prisión y sujeto a juicio, ex priista, ya es candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a regidor tercero en Coatzacoalcos. Es la pieza de Iván Hillman. Es la apuesta de Mónica Robles. Es la evidencia de que el Clan de la Succión mueve a Morena, vía Rocío Nahle García, la diputada que a su vez desdeña al periodista José Pablo Robles Martínez pues ni la llamada le toma, mientras que a su esposa, Roselia Barajas Olea, la usa para afianzarse en el ánimo de Andrés Manuel López Obrador. Gane o pierda Morena, siendo candidato a regidor tercero, Alberto Mijangos, a quien los priistas llaman El Rompecatres, será regidor en el próximo ayuntamiento. Caso contrario, el de Benito Soriano Aguilera. Va en la posición cinco. Si Morena gana la elección municipal, entra al cabildo. Si no, habrá trabajado en la estructura electoral para otros morenistas que no tienen ni idea de lo que es promover el voto, trabar alianzas y cuidar la elección. Y eso que aún hay impugnaciones contra los resolutivos de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del pejepartido y contra las sentencias del Tribunal Electoral de Veracruz, que podrían tumbar, modificar o reventar la planilla de Morena en Coatzacoalcos, pese a su registro en el Órgano Público Local Electoral…

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