Cuando en 1908, hace ya más de un siglo, en la entrevista a Creelman don Porfirio Díaz le expresó que la ciudadanía mexicana ya estaba madura y por lo mismo estaba dispuesto a que ella decidiera el destino de México literalmente se armó la Revolución. Por lo acontecido, en México cien años después aún persiste la duda sobre si efectivamente la ciudadanía de este país está lista para decidir, bien, su destino, eligiendo a los mejores. Esta reflexión es ocasionada por la reforma constitucional que recientemente ha hecho el Congreso de Sonora para que los diputados y alcaldes en funciones puedan reelegirse en las próximas elecciones del 2018. Los diputados argumentan que “los ciudadanos van a tener el poder de darle el refrendo al funcionario que haga bien las cosas, y al representante, diputado o alcalde que no haga bien las cosas por más campañas que haga no podrá contar con el voto ciudadano…”. ¿Usted, cómo lo ve?