Gina Domínguez publica en Notiver una supuesta defensa al respecto las acusaciones que hiciera Animal Político, acerca de los beneficios que se otorgaba como vocera de Javier Duarte.

La pobre desvaría. Acusa  a quien antes fuera su aliado, Alberto Silva Ramos de operar en su contra.

También se dice que, altaneramente, fue a gritar a las oficinas del actual dirigente del PRI, Renato Alaracón, para exigirle que no la destituya de la fundación Luis Donaldo Colosio. Cuentan las malas lenguas que gritos y manotazos enteraron a todos aquellos que se encontraban cerca de las oficinas del ex delegado del ISSTE.

Esperemos que pronto acompañe a sus compinches en Pacho.