Para nada queda en el presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, esa expresión sobre que López Obrador debiera ser congruente y renunciar a la dirigencia de su partido, MORENA, por el asunto de la diputada veracruzana Eva Cadena recibiendo dinero dizque para López Obrador. Y no le queda a Ochoa Reza porque no pregona con el ejemplo, pues no renunció en el grave caso de Duarte de Ochoa, aunque ciertamente no fue su tiempo, pero tampoco ha presionado públicamente a su bancada de diputados para que agilicen el desafuero de los diputados veracruzanos en entredicho por complicidad con el preso de Guatemala.