Según la percepción apreciada en buena parte de la opinión pública mexicana Andrés Manuel López Obrador lleva la delantera camino a la presidencia de la república, para concretarlo “solo” tiene que ganar la elección de 2018, evento crucial para el futuro de México. La condicionante no es de mera fórmula porque está visto que en el Sistema político nacional existen factores de poder dispuestos a no permitir un viraje que instale un “populismo de izquierda”, uno de esos síntomas refiere el caso de la iniciativa para instalar la segunda vuelta electoral que pronto empezará a ventilarse en el Congreso federal, y de paso reducir el número de diputados federales de 500 a 300. El debate será interesante pues, entre otros propósitos, subyace, la intención de obstruirle el paso a AMLO porque se presume una elección de tercios y que en una segunda vuelta electoral el PRI y el PAN, de paso el PRD, se unirían para obtener mayoría y dejar a AMLO, una vez más, con el bate al hombro.