Agencias

Estados Unidos usó ayer por primera vez en combate su mayor bomba no nuclear, el proyectil GBU­43, llamado también “la madre de todas las bombas” (MOAB). El artefacto explosivo, de 9.8 toneladas de peso (de las cuales 8.2 toneladas son de explosivos de alta potencia), fue arrojado sobre la provincia oriental de Nangarhar, en Afganistán, en contra de posiciones del Estado Islámico­ Jorasán (EI­J).

El objetivo fue un sistema de túneles y cuevas que los miembros de esta rama del Estado Islámico usaban para “moverse libremente”, lo que según la Casa Blanca les “hacía más fácil” atacar a los asesores militares estadounidenses desplegados en el país para apoyar a las fuerzas afganas que combaten a los yihadistas en el país.

El EI­J está formado por ex miembros de los talibán y opera en la frontera entre Afganistán y Paquistán. “Estados Unidos toma muy en serio la lucha contra EI y, para derrotar a este grupo, tenemos que negarles su espacio de operaciones, lo que hicimos”, sentenció el portavoz presidencial Sean Spicer.

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Detalló que se tomaron “todas las precauciones necesarias” para no lamentar víctimas civiles o daños colaterales. “Estoy muy orgulloso de nuestro ejército. Otro éxito”, declaró posteriormente el presidente Donald Trump sobre la acción militar. El mandatario comentó el bombardeo brevemente tras una reunión en la Casa Blanca con jefes de bomberos. Al ser cuestionado sobre si este ataque envía un mensaje a países como Corea del Norte —que presuntamente alista un nuevo ensayo nuclear que realizaría en los próximos días—, respondió: “No sé si manda o no un mensaje. Corea del Norte es un problema y nos ocuparemos de él”.

El resultado concreto de la operación en Afganistán no se conoce todavía, y la Casa Blanca no quiso dar detalles ni siquiera sobre si la posibilidad de que esta munición sea usada de nuevo. De acuerdo con las primeras informaciones, la decisión de usar la mayor bomba no nuclear de la historia no fue del presidente Trump sino del general encargado del Comando Central (CENTCOM), Joseph Votel. La operación fue llevada a cabo por el general al mando de la misión en Afganistán, John Nicholson.

Trump no quiso confirmar ese aspecto, aunque dijo que los líderes del Pentágono tienen “total autorización” para realizar las actuaciones necesarias para cumplir su misión. “Esta es la munición adecuada para reducir los obstáculos [que facilitan la defensa de EI] y mantener el impulso de nuestra ofensiva”, aseguró el general en un comunicado.

El Pentágono detalló que un avión de combate estadounidense (más tarde se diría que se trató de un Hércules C­130 operado por el Mando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea) fue el encargado de lanzar la bomba para “maximizar la destrucción de combatientes de EI­J y sus instalaciones”. “Es un arma muy potente, diseñada para usar contra objetivos muy duros”, explicó a EL UNIVERSAL Gordon Adams, experto en políticas de Defensa y Seguridad Nacional.