No pocos medios de comunicación, incluso uno que otro “experto” en Derecho, cuestionaron que no se haya deportado a Duarte de Ochoa a México para de inmediato seguirle los procesos que tiene pendientes, y en cambio haber optado por la extradición, lo que llevará más tiempo. Las razones las explica el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray: de haber solicitado la deportación de Javier Duarte se hubiera corrido el riesgo de incurrir en faltas al debido proceso, pues Duarte fue detenido para efectos de extradición, y “solicitar la deportación podría darle al detenido una ventaja procesal…”. Lo importante es aplicar la ley para sentar un precedente que desaliente a quienes tengan la intención de enriquecerse robando dinero público. Para Duarte aplicarle el delito de robo es el más barato, la prevaricación fue proverbial y otros delitos más lo entretendrán en la cárcel por muchos años. Al menos es lo que se espera.