Andrés Manuel López Obrador ha llegado a constituirse, sí, en una esperanza, en un rayito de luz para los ciudadanos, hastiados da la corrupción, el cinismo, las raterías, la porqueriza, que es el sistema político mexicano.  Pero está a un paso de ir a la historia como el más grande charlatán y deshonesto político que haya transitado por la vía política del país.

Dos golpes al hilo (y los que faltan) están exhibiendo ante los ojos de los mexicanos el estercolero que es el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Una de sus allegadas, la diputada Eva Cadena, fue exhibida hace pocos días como recaudadora, en adjetivación de Miguel Ángel Yunes, del líder sempiterno de Morena.

Primero fueron 500 mil pesos, ahora son 10 mil dólares más 50 mil pesos, los que Eva, defendida personalmente por Andrés Manuel ante las inconformidades de la comunidad de Las Choapas para que fuera candidata a alcaldesa, recibe con singular alegría en una trampa que claramente lo es por la vertiente que siguen los diálogos, pero que revela sin dudas algo: Morena es susceptible de corrupción, Morena recibe dinero de fuentes desconocidas, Morena sí miente y sí engaña.

Veracruz parece haber tenido un papel especialmente protagónico en este sentido. Operadores políticos del PRI afirman que mientras no les llegaban a ellos recursos estatales (como es indebido, pero es usual), Morena mostraba una gran abundancia de efectivo con el cual operar para conquistar el voto.

Lo videos son contundentes. Antes se podía decir que eran ataques de la mafia del poder contra López Obrador. Ahora se ve que López Obrador tiene el “placard” lleno de muertos, como dice el refrán refiriéndose a secretos inconfesables guardados en el armario.

Foto de Letras Libres