Las notas periodísticas destacadas en estos días son, a parte del proceso de extradición que se le sigue a Duarte de Ochoa para traerlo a México, el asunto de los 500 mil pesos que la diputada Eva Cadena recibió para supuestamente entregarlos a López Obrador en apoyo a su campaña para la presidencia de la república. El asunto tiene connotaciones graves y para arrostrarlo el famoso Peje acude a los argumentos de siempre: acusa a la “mafia del poder”, a Salinas, a Fox, a Peña, a Calderón, a sus “achichincles” y a voceros “maideados”, igual que hace diez años, cuando el video en que Bejarano recibía y contaba dinero de Ahumada; o cuando otro de sus colaboradores pedía dinero para la campaña de 2012, ese expediente configura demasiadas coincidencias y en consecuencia vamos a tener que concluir que el único honesto es López Obrador. Podemos agregar: la señora Cadena es diputada por Morena y aspiraba a ser alcaldesa de Las Choapas, o sea es chapulina, eso que tanto critica López Obrador en los otros partidos, o sea, es bueno cuando el lo hace, pero malo cuando otros lo implementan. Así no podemos entendernos.