La famosa Comisión Instructora de la Cámara de diputados, encargada del Dictamen para desaforar a Tarek Abdalá simplemente se hizo como si la virgen le hablara y decidió acudir al pírrico argumento de no presentar al pleno su dictamen con el cuento del amparo de que goza Abdalá. De manera unilateral, el presidente de esa Comisión se abstuvo de presentar al Pleno de la Cámara la resolución para que el conjunto de los diputados votara sobre qué hacer con Tarek Abadlá, si protegerlo o quitarle el fuero para que responda ante la ley sus complicidades con Duarte de Ochoa. Lamentablemente decidió por la primera opción, es decir por la impunidad, ¿hasta cuándo?