Sabino Cruz V.

Vituperada desde su creación, la Comisión Estatal para la Atención y Protección a Periodistas (CEAPP) hoy nuevamente se enfrenta a sus propios demonios con la renuncia de dos comisionados: comisionado director de medios de comunicación, señor Raúl Arroniz de la Huerta, y comisionado periodista, señor Mussio Cárdenas Arellano; y por la ignorancia de lo que significa la integración de una carpetas de investigación, las reservas de datos que el sigilo lo exige y el riesgo al que son expuesto los involucrados al querer se haga público el curso de las indagaciones.
El recuro de queja interpuesto por la Fiscalía General en contra de la CEAPP (27/03/2017) por exceder sus facultades y atribuciones al exhórtala “a que genere boletines oficiales sobre los hechos acontecidos en la entidad con relación a los temas de seguridad y justicia, tomando como base el principio de máxima publicidad, evitando incentivar la reserva de la información”, es uno más de los erros que este colegiado de comisionados ha cometido en los años que lleva de creación.
Y le recuerda que no es su función demandar transparencia de datos, sino proteger a periodistas, ni “asumir, a priori, que toda la información que la Fiscalía General del Estado produce es pública, puesto que ello compromete la seguridad del Estado, mucho menos imponer a este órgano autónomo la clasificación de la información automáticamente como pública [por lo que] no puede determinar por sí misma el tratamiento que debe otorgársele a la información que esta Fiscalía produce…”. Como que tampoco olvide que la investigación que haga la Fiscalía, la Ley de Transparencia de la Entidad, determina que tiene “carácter de reservada”.
Recurso de queja que se sustenta en el hecho que la Comisión acusa a la Fiscalía de crear un “cerco informativo” para evitar la investigación periodística, ignorando que revelar los elementos presuntamente delictivos y probatorios se comprometen los resultados de la investigación, y que “pone en riesgo la comprobación de hipótesis y líneas de investigación, las cuales deben quedar completamente satisfechas o descartadas antes de que pueda revelarse su estado y su contenido”.
Además, señala el abogado general de la Fiscalía, señor Néstor David Morales Pelagio, que no solicitaron directamente la información, sino que “acudieron a otra vía distinta y la autoridad recurrida indebidamente les otorgó la razón sin fundamento e invadiendo la esfera competencial de otro órgano autónomo”.
Sea por ignorancia u oportunismo mediático, lo cierto es que el enfrentamiento con la instancia procuradora de justicia Veracruz, no abona a la atención y/o protección de periodistas y genera dudas de la capacidad de gestión y compromiso real con el gremio. Situación a la que se agrega “el abandono del barco” de los comisionados: uno por motivos personales, otro por el golpeteo al que fue sujeto y por haber sido “espiado, grabado, sujeto a acciones despreciables a manos de quienes se acercaban a solicitar que asumiéramos su defensa o que fuéramos canales de interlocución para lograr una justa liquidación” (Mussio Cárdenas Arellano, solicitud de separación del cargo. 14/02/2017).
Coincido con Mussio que el estigma del duartismo estará siempre presente por no pronunciarse, antes y ahora, de manera enérgica en contra de los “miembros de aparato político y policiaco en agravio de los periodistas”; y que se debe reforma la asignación de los comisionados y del secretario ejecutivo; que es insultante que los recursos asignados se destinen principalmente para la burocracia y gastos innecesarios y no en la protección de periodistas; y que quizás me falte conocer la estructura y la mecánica interna de la Comisión.
En lo que no coincido, y en esto hablo en primera persona, es que mi rechazo a la existencia de la Comisión sea por una “rabieta”; que me muevan intereses políticos; que me sienta excluido; que lo hago por defender mis enclaves. Mussio, lo que hace que “tunda las teclas” para decir esto, es el deseo que las cosas se hagan bien, que la gente sea congruente con sus decir/hacer, y que vuelva la tranquilidad a quienes tenemos la fortuna de seguir expresando nuestras ideas, reclamos, denuncias a través de la palabra oral y escrita, por medios electrónicos y/o impresos.
Lamento profundamente que hayas tomado la decisión de abandonar el barco en medio de la tormenta, pues mis hermanos mayores, periodistas con muchos años en ejercicio de la profesión, consideraban que legitimabas ese espacio. Me parece que para dominar a la bestia, hay que estar en sus entrañas; pero con tu salida le quitas un contrapeso a la cuestionada gestión del señor Jorge Morales, que como arriba escribo, ahora también anda defendiendo nuestro derecho a la transparencia de datos.
Como tú, yo también soy consciente que muchos “colegas” utilizan los medios para enriquecerse, empoderarse y erigirse como “líderes de opinión”. También me queda claro que algunos “comisionados” toman este espacio para sentirse paladín de la Justicia y defensor de las causas perdidas. De ahí la insistencia, propia y de muchos, de que se derogue la Ley No. 586 De la Comisión para la Atención y Protección de los Periodistas.
Comentario Breve
La entrega de la semana pasada la construí a partir de la obra de teatro “Días oscuros” del maestro Carlos Converso que se está presentando en el Foro Fernando Torre Laphan de la Facultad de Teatro UV, con alumnos del Taller de Práctica Escénica “C”, bajo la dirección de Rubén Reyes Gama. Propuesta escénica que sin la menor duda he recomendado por la vigencia del tema, la propuesta escénica del joven director y por el buen trabajo actoral de los estudiantes, que en algunos momentos alcanzan niveles de profesionalismo.
Hoy desde este espacio, hago un llamado a mis pacientes/benévolos lectores para que acudan a la función especial del domingo 9 de abril a las 19:00 horas, que será a beneficio de un compañero actor y egresado de la Facultad de Teatro. La colaboración mínima será de $100.00. Por favor ¡Hágalo! y corra la voz.