El caso Duarte de Ochoa ha alcanzado relevancia nacional y concitado el interés de analistas políticos, columnistas y periodistas a quienes llama la atención la impunidad con la que actuaron Duarte y su pandilla, su caso habla de impunidad, de corrupción y de complicidades armadas desde el poder a niveles cupulares de elevado matiz. Por ejemplo, en El Universal, Salvador García Soto, escribe: “la misma actitud de soberbia y arrogancia […] confirmaron a un presunto delincuente que no muestra el más mínimo arrepentimiento o remordimiento alguno por su monstruosa corrupción y que, más bien, se conduce seguro, como si se supiera blindado y protegido […]. Es como si Duarte supiera algo que ignoramos los mexicanos sobre su futuro legal y judicial…”. Todo se irá develando conforme pasen los tiempos.