Muy buena clase de derecho procesal estamos adquiriendo los veracruzanos con el desarrollo del caso Duarte y compañía, pues si bien los delitos cometidos han sido en flagrancia la fiscalía tiene la obligación de demostrarlo, “todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario”, buena tesis pero incomprensible si esos malandrines escapan de ser encarcelados. Con todas las pruebas sobre el abundante patrimonio de Duarte, todo acerca de sus maquinaciones para enriquecerse junto a familiares y amigos ellos se defenderán buscando penas benignas y quedarse con la mayor parte de lo hurtaron; mientras, los veracruzanos nos quedamos como el chinito, nomás milando.