Doce años llevó la construcción del túnel sumergido, finalmente inaugurado el jueves pasado; una obra cuyo periodo de conclusión lleva ese tiempo debe ser una maravilla, más aún si en ella se gastaron más de 5 mil millones de pesos, dinero fiscal, es decir el resultante de los impuestos pagados por los veracruzanos. Es “la primera obra en su tipología en América Latina… llega justo a tiempo para sumarse a la dinámica económica de las Zonas Económicas Especiales, una estrategia que sin duda será el sello del desarrollo de Coatzacoalcos en las próximas décadas y más allá del siglo XXI… es el más importante logro de ingeniería en el último siglo… es nuestra esperanza inmediata… el cual sin duda pondrá a Coatzacoalcos en el mapa de las grandes obras de ingeniería nacional e internacional”, aseguró el alcalde de Coatzacoalcos. ¿Lo habrá dicho en serio?