Dicen los indagadores que Duarte fue localizado por la visita de su familia hasta su escondite y refieren los miles de euros y dólares encontrados en las maletas del concuño antes de emprender el vuelo hacia Guatemala en uno de los aviones propiedad de Javier Duarte de Ochoa. La versión es creíble, tanto como pudiera ser otra en que se diseña la hipótesis de una entrega pactada después de permitirle ver a sus hijos tras seis meses de ausencia. Ya toda especulación en ese sentido es irrelevante pues la atención se centrará en el proceso que se le sigue, que pudiera asemejarse al de Granier de Tabasco, a quien la PGR detuvo, procesó y ya cumple sentencia del orden federal, cumplida esa condena enfrentará el rigor del fuero común en Villahermosa. De ser así, en lo inmediato no esperemos a Duarte en Pacho Viejo y quizá busque el mismo artilugio de padecimientos sicosomáticos para irse a un hospital privado, como lo hizo Granier, Elba Esther y aquí en Xalapa César del Ángel. ¡Claro! Con cargo a sus ahorros.